Archivo | JESÚS RSS feed for this section

¡El Hijo, el Hijo! ¿Quién se lleva al Hijo?

13 ago

subasta

Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de todo en su colección, desde Picasso hasta Rafael. Muy a menudo, padre e hijo se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte.

Cuando el conflicto de Vietnam surgió, el hijo fue a la guerra. Fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro soldado. El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo. Un mes más tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos le dijo al padre: “Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. El salvó muchas vidas ese día, y me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. El hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte.”

El muchacho extendió el paquete: “Yo se que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto.”

El padre abrió el paquete. Era un retrato de su hijo pintado por el joven soldado. El contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura. El padre estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos
propios se inundaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro.

“ Oh no señor, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mí. Es un regalo.”

El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería.

El hombre murió unos meses más tarde y se anunció una subasta para todas las pinturas que poseía. Mucha gente importante y de influencia acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección.

Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo. El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta. “Empezaremos los remates con este retrato de el hijo. ¿Quién ofrece por este retrato?” Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación gritó: “¡Queremos ver las pinturas famosas! ¡Olvídese de ésta!” Sin embargo el subastador persistió: ¡Alguien ofrece algo por esta pintura? ¿$100.00 dólares? ¿$200.00 dólares?”

Otra voz gritó con enojo: “¡No venimos por ésta pintura! Venimos a ver los Van Goghs, los Rembrants. ¡Vamos a las ofertas de verdad!”

Pero aun así el subastador continuaba su labor: “¡El Hijo! ¡El Hijo! ¡¿Quién se lleva El Hijo?!

Finalmente, una voz se oyó desde muy atrás del cuarto: “¡Yo doy diez dólares por la pintura!” Era el viejo jardinero del padre y del hijo, siendo éste muy pobre, era lo único que podía ofrecer.

“¡Tenemos $10 dólares!, ¡¿Quién da $20?!” gritó el subastador.

“¡Dásela por $10! ¡Muéstranos de una vez las obras maestras!” dijo otro exasperado.”

“¡$10 dólares es la oferta! ¡¿Dará alguien $20?! ¿Alguien da $20?”

La multitud se estaba poniendo bien enojada. No querían la pintura de El Hijo. Querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones. El subastador golpeó por fin el mazo: “Va una, van dos, ¡VENDIDA por $10 dólares!”

Un hombre que estaba sentado en segunda fila gritó feliz: “¡Ahora empecemos con la colección!”

El subastador soltó su mazo y dijo: “Lo siento mucho damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final.”

“Pero, ¿qué de las pinturas?”

“Lo siento. Cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueño. Yo no tenía permitido revelar esta estipulación hasta este preciso momento. Solamente la pintura de EL HIJO sería subastada. Aquel que la comprara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas. ¡El hombre que compró EL HIJO se queda con todo!

Reflexión:

Dios nos ha entregado a su Hijo quien murió en una cruz hace 2,000 años. Así como el subastador, su mensaje hoy es: “¡EL HIJO, EL HIJO, ¿QUIÉN SE LLEVA EL HIJO?” Quien ama al Hijo lo tiene todo.

Mateo 6:33 “Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

98.- La parábola del sembrador. Éxito y fracaso. (P. Guillermo Juan Morado)

16 jul

Hoy dejamos hablar (con una semana – o algo más- de retraso) al Padre Guillermo Juan Morado, autor de esta homilía que sirve para el Domingo XVI del Tiempo ordinario (Ciclo A), y para cualquier momento de meditación.

 

http://infocatolica.com/blog/puertadedamasco.php/1107090412-el-exito-y-el-fracaso

95.- Las parábolas, comentadas por el Padre Ángel (Mensajeros de la Paz)

5 may

El P. Ángel con un niño, tras el terremoto de Haití

El Padre Ángel, sacerdote asturiano conocido en todo el mundo por su Fundación Mensajeros de la Paz, y por las muchas actividades que organiza en favor de los niños más pobres (enfermos, abandonados, hambrientos…), tiene un libro en el que reflexiona sobre las parábolas de Jesús, y por eso viene a este blog por primera vez. Espero traerle más veces, si sigo con esto…

García Rodríguez, Ángel (2001), LAS PARÁBOLAS DEL PADRE ÁNGEL, Madrid, La Esfera de los Libros, 160 pp., ISBN: 8497340116

 “Dejad que los niños se acerquen a mí”, con estas divinas palabras se abre el libro del padre Ángel, una obra que recoge sus comentarios a las grandes parábolas de Jesús y a las pequeñas parábolas de la vida.

El hijo pródigo, el sembrador, el grano de mostaza, el administrador injusto, la higuera estéril, la mota y la viga… Esas perlas de sabiduría que encierran con tanta fuerza el más hermoso mensaje que el hombre haya podido recibir: el de querer y dejarse querer, amar y dejarse amar, ser feliz y hacer feliz a los demás, estar conforme con lo que se tiene sin estar resignado y hacer cada día este mundo un poco mejor para todos.

A través de esta esmerada selección de historias, el padre Ángel glosa sus recuerdos y su amplia experiencia con los preferidos de Jesús: los más necesitados. Un libro para pensar y meditar en el fondo del corazón, para rezar y vivir. Y para descubrir el secreto y motor de este gran personaje, premio Príncipe de Asturias de la Concordia, “padre” de miles de niños y ancianos sin hogar, al que muchos, dentro y fuera de España, comparan con la Madre Teresa de Calcuta o con Vicente Ferrer.

ACOGIDA DE LA CRITICA

“Con la sencillez que da la humildez, el padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, comenta las grandes parábolas de Jesús: «El hijo pródigo», «El sembrador», «El grano de mostaza y la levadura», «El buen samaritano», «La higuera estéril»…; enseñanzas que encierran perlas de sabiduría y el más universal de los mensajes: el amor”. “ABC”.

Fuente: http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=8497340116

93.- Una parábola de piedra. La puerta de la Humildad. Cuaresma.

9 mar

door

La puerta de ingreso de la Iglesia de la Natividad, en Belén, incomodísima, es llamada La Puerta de la Humildad y corresponde (como muchas veces en la Iglesia) a una razón teólógica (la humildad incluso física para entrar a la casa de Dios) y otra práctica (por una puerta así, no podían pasar soldados a caballo).

La imposición de la ceniza, en el día de hoy, como puerta de la Cuaresma, también nos invita a agachar la acabeza, a reconocer que somos pecadores y que necesitamos un camino de conversión. Pero un camino lleno de esperanza, pues nos lleva a la Pascua. los cristianos no somos enterradores.

Sí, el Viernes Santo recordamos a Jesús en el sepulcro, pero terminamos la Semana Santa con la Pascua. Con la cabeza ya muy alta.

Buena cuaresma a todos. rezad por mí.

86.- San José, el santo del silencio

18 dic

84.- Guillermo Juan Morado, La humanidad de Dios. Meditaciones sobre Jesús, el Señor (Ediciones Cobel)

14 dic

Don Guillermo Juan Morado acaba de publicar un nuevo libro. Se titula La humanidad se Dios. Meditaciones sobre Jesús, el Señor.

En estos tiempos, se publican a diario muchos libros, los portales de Internet nos “bombardean” con páginas y páginas de información de diversa calidad, los blogs son una especie en rápido crecimiento demográfico, la prensa digital de todo el mundo está a nuestro alcance desde el hogar. En definitiva: la cantidad de información a nuestro alcance resulta abrumadora. ¡No hay tiempo para leerlo todo, ni siquiera para leer una mínima parte de lo que concierne a nuestros intereses personales y profesionales! Por eso es necesario elegir bien, seleccionar con prudencia las lecturas. La vida es breve, y hay mucha literatura-basura flotando por ahí…

Este libro de Don Guillermo Juan Morado es de los que verdaderamente merecen la pena. En primer lugar, porque es el fruto de un trabajo constante, diario, de reflexión espiritual y de labor pastoral. En segundo lugar, porque en él se realiza una “lectura orante” de la Biblia y de la persona de Jesús (de ahí el subtítulo). Y en tercer lugar, pero no menos importante, por la capacidad del autor para sintetizar con un lenguaje preciso y a la vez didáctico sus amplísimos conocimientos teológicos, ya demostrados en anteriores publicaciones.

Don Guillermo Juan Morado

También demuestra asiduamente (con un esfuerzo añadido a sus muchas responsabilidades docentes y pastorales, pues es Director del Instituto Teológico de Vigo, donde imparte docencia, y ejerce su labor pastoral en la Parroquia de San Pablo de Vigo) en su blog La puerta de Damasco. En esta “parroquia virtual” sui géneris (pues lógicamente no se celebran los sacramentos a través de un blog, pero sí se forma una comunidad y una comunión en la oración) han visto a la luz algunas de las reflexiones que se contienen en La humanidad de Dios, publicación que, afortunadamente para nosotros, pronto tendría una segunda parte.

El libro se estructura en seis partes: “La cercanía de Dios”, “las palabras y los signos”, “el Siervo doliente”, “muerte y vida”, “testigos de su amor” y “Uno de la Trinidad”. En total, presenta treinta textos sobre Jesús, Dios hecho hombre para participar en nuestra historia, para personificar el misterio de Dios, para cumplir la voluntad del Padre hasta la Cruz, para traernos la salvación.

La editorial Cobel, que publica el libro, nos ofrece en su web una muestra, concretamente la primera meditación del apartado segundo: Las palabras y los signos. Se titula “El signo de Caná”. Si es cierto el dicho popular de que “para muestra basta un botón”, leyendo estas tres páginas nos damos cuenta perfectamente del carácter de estas reflexiones: claridad expositiva, abundantes citas de la Biblia, en las que se ve cómo todo encaja a la perfección en la Palabra de Dios, conocimiento orante de los Padres de la Iglesia y del Magisterio más reciente, y una visión espiritual de la vida y del ser humano.

El precio (3,5 €) de estas cien páginas no desanimará a nadie que quiera disfrutar de la doctrina del Padre D. Guillermo Juan Morado, que es lo mismo que decir la doctrina de la Iglesia Católica.

¡Gracias por hacer fructificar así de bien sus talentos, Don Guillermo!

78.- Adviento, tiempo de espera y de esperanza (Parábola de José Luis Martín Descalzo, contada por José María Maruri, SJ)

26 nov

(Dedicado a Koko, seminarista y ya casi presbítero, comentarista de La Puerta de Damasco)

UNA PARÁBOLA, por José María Maruri, SJ [Homilía del I Domingo de Adviento, Ciclo A, Año Impar]

1- Hoy es primer domingo de adviento… Ya la misma palabrita relegada hoy sólo al ambiente litúrgico y clerical, nos dice bien poco. Si por lo menos se llamase Primer Domingo de la Espera, del Encuentro, de la Llegada. Pero no. Se llama Adviento.

Por eso ese gran escritor y periodista que fue el Padre José Luis Martín Descalzo se inventó una parábola, al estilo de las que inventaba el Señor, para desentrañar el sentido de lo que celebramos. Os la cuento con algunos retoques o chafarrinones míos

Dicen que en un pueblecito de la sierra madrileña, que buen pudo ser o Las Rozas o Las Matas de hace ochenta años, O sea con una pequeña ermita, cuatro casas y aun apeadero de ferrocarril donde jamás paró un tren, pues dicen que se corrió la voz de que Dios, nada menos, iba pasar por el pueblo camino de la capital del Reino.

Los cuatro vecinos, el alcalde, el viejo cura, los pastores trashumantes que guardaban sus rebaños, los vendedores ambulantes de queso y miel de la Alcarria, todos se pusieron a limpiar el pueblo, a arrancar los cardos borriqueros, a colgar un cartel diciendo “Vienvenido”, con dos UVES para mayor redundancia, y hasta se pusieron bombillas nuevas en el apeadero, todas rotas por los tirachinas de los mozalbetes acostumbrados a correr delante de Rocambole, el bigotudo guarda del paso a nivel.

Y el viejo sacristán, a su tiempo albañil, hombre bueno donde los hay, fue enviado de vigía a un castillete del camino, que no hay otro que el que se ve a la izquierda del camino real antes de llegar a Torrelodones… Y el bueno del sacristán, mientras entornaba sus ojos cansados para ver en la lejanía, pensaba, como las lecturas de hoy nos han dicho, que qué momento estaba viviendo el pueblo, que nadie podía dormirse y menos él, que no sabía como vendría el Señor, pero él había odio al cura decir que vendría en son de paz, no como esas pandillas de otras aldeas que venían con piedras y palos, que vendría como juez misericordioso como el mismo vigía anhelaba y necesitaba por lo que él llamaba su turbulenta juventud.

Pasaron los días, pasaron las semanas, pasaron los meses. Los pastores regresaron a Extremadura, los mieleros a la lacaría, el alcalde se peleó con el cura causante del bulo, el apeadero perdió sus bombillas, sólo el viejo vigía seguía esperando.

Hasta que un día mesándose la hirsuta barba de meses suspiró.

–Señor, ¿dónde estás?

Y oyó una voz cariñosa:

–Aquí contigo

–Pero, ¿desde cuando, Señor?

–Desde que empezaste a desear que llegara…

2.- Buscamos a Dios fuera cuando lo llevamos adentro. Adviento no son colgantes de bombillas de balcón a balcón, como las del apeadero. Adviento es interioridad. Es esperar con anhelo. Es salir al encuentro de alguien muy querido, de ese único alguien que desde el momento que le deseamos ya está con nosotros. Aun antes de desearle ya está a la puerta y llama…”y si alguien me oye y abre entraré y comeré con el él. Eso es Adviento.

75.- El sufrimiento de la familia de Asia Bibi

22 nov

Hoy he leído un artículo en Religion en Libertad que quiero compartir con mis miles de lectores. Les dejo el enlace, junto con una petición de oraciones por la liberación de esta mujer cristiana que no reniega de su fe ni en extremas circunstancias.

http://religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=12301

73.- La pedagogía de las parábolas. (Taller en Colombia)

12 nov

PEDAGOGIA DE LAS PARABOLAS – Taller   –  Fernando Torres Millán

Dimensión Educativa (Colombia)

“Las parábolas de Jesús

son el eterno modelo de enseñanza:

usar la imagen, ser sencilla

y dar bajo apariencia simple,

el pensamiento más hondo”

Gabriela Mistral

 

Los evangelios sinópticos resaltan la particular manera de enseñar de Jesús a la multitud y de discutir con sus contradictores a través de parábolas (machal en hebreo). Así encontramos en Marcos una bella descripción de una “clase típica” de Jesús: “Otra vez se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en la tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas” (Mc 4,1-2). Tenemos aquí una multitud tras un maestro itinerante que enseña en parábolas; lo que nos puede sugerir una especial cercanía entre la multitud, el Maestro y las parábolas. ¿Qué es lo que constituye esta “especial cercanía”? ¿porqué y para qué Jesús opta por este “eterno modelo de enseñanza” como lo llama Gabriela Mistral? A través de este taller nos proponemos acercarnos a la pedagogía de las parábolas en Jesús sin entrar a reflexionar sobre los contenidos teológicos de las mismas. Es la “novedad” que queremos resaltar y desarrollar aquí, pues mucho han profundizado los estudios bíblicos sobre la teología de las parábolas, pero muy poco se ha trabajado sobre su pedagogía. Este desafío, sin duda, corresponde asumirlo con mayor responsabilidad quienes nos dedicamos a la educación cristiana, la catequesis, la lectura popular de la Biblia, etc.

  1. Dinámica de introducción y motivación

Ambientación: sobre el piso colocar cintas de papel (con una longitud suficiente para colocarlas alrededor de la cabeza y con una anchura suficiente como para cubrir toda la frente) regadas en diferentes lugares. Se invita a las personas a seguir a la sala o el patio y que se sienten alrededor de las cintas (éstas ya han sido previamente colocadas en el piso).

Procedimiento: al comenzar el taller se le pide a cada persona que recuerde una parábola que haya dejado huella en su vida, que esté en el corazón. Una vez hecho esto se le pide que escoja una palabra clave a partir de esa parábola. Cada persona toma una cinta de papel y escribe la palabra clave en ella y se la coloca alrededor de la cabeza de tal manera que la palabra sea visible y legible (antes de iniciar el taller se debe prever cómo sujetar la cinta alrededor de la cabeza). Se invita a los participantes a cantar un canto de bienvenida y saludo. Mientras que cantan, los participantes andan y buscan palabras similares o familiares. Al final del canto se forman grupos a partir de estas palabras. Ejemplo: quienes tengan las palabras semilla, árbol, frutos, mostaza forman un grupo y así sucesivamente.

En cada uno de los grupos los participantes se presentan y conversan sobre las parábolas que los identifica:

  • ¿Cuándo la conocí?
  • ¿Qué recuerdos me trae?
  • ¿Por qué ha dejado huella en mi vida?

Después de compartir el grupo escoge un símbolo relacionado con la palabra escogida. Dibujan el símbolo sobre papel de color y lo recorta. Se dibujan y recortan tantos símbolos como personas integrantes del grupo. Cada participante escribe su nombre sobre el símbolo y lo coloca en su pecho como una tarjeta de identificación. En la plenaria cada grupo presenta a sus integrantes de una manera creativa, teniendo como motivación el símbolo escogido y comparte porqué la parábola escogida ha dejado huella en la vida de los participantes (no olvidar que es una síntesis del trabajo de grupo, no su repetición).

Aviso: el papel de colores de donde se ha recortado los símbolos se conservan para la dinámica de evaluación al finalizar el taller.

  1. Reflexión

Esta dinámica de introducción, motivación y presentación da pie para suscitar y profundizar los siguientes elementos constitutivos en la pedagogía de las parábolas:

  1.  
    1. Lo común a partir de lo diverso

Cada parábola representa una situación humana particular que requiere ser atendida pedagógicamente. Esa particularidad es visibilizada, valorada e incluida en el relato evangélico a modo de “espejo” o “modelo” para ayudar a otras realidades similares. El evangelio como relato de la comunidad es construido a partir de esta diversidad de particularidades. La comunidad cristiana valora, incluye y visibiliza la diversidad y la pluralidad humana. Es lo que expresa la enorme diversidad de las parábolas.

  1.  
    1. Las parábolas en la memoria infantil/afectiva

Las parábolas están ligadas a la memoria de la infancia en los procesos de educación cristiana de muchos y muchas creyentes. Tiene que ver con imaginación, fantasía y narrativa. El hecho de ser un relato ficticio permite una cercanía a la experiencia de oralidad infantil. Además el relato parabólico está ligado a hechos o momentos profundamente afectivos de la vida de las personas. Estos hechos de la vida fueron asumidos a partir de la “solución feliz” ofrecida por los “hechos ficticios”. Las personas encuentran en la parábola una pista, una luz, una guía, una fuerza que les ayuda a afrontar sus dificultades y adversidades. La relación ficción-realidad en la pedagogía de las parábolas suscita aprendizajes para la vida.

  1.  
    1. Sentimiento, ideología y simbolismo

Las manos, las ovejas, los corazones, el árbol, la mano abierta como un corazón (símbolos escogidos en los grupos) expresan simbólicamente un sentir y una opción de fe que tiene que ver con solidaridad, acogida, afecto, reconciliación, esperanza, servicio, etc. Las parábolas tienen la cualidad de expresar simbólicamente la experiencia de fe y los “esquemas” mentales y sentimentales que ella va suscitando en la estructura profunda del ser humano. El simbolismo expresado en los grupos, manifiesta la opción y la experiencia de fe que los liga a Jesús y su comunidad discipular y la posibilidad de vivir hoy la propuesta del Reino. La parábola ayuda a construir esquemas mentales simbólicos en sintonía con el “esquema mental simbólico de Jesús, que es donde está la clave para saber cómo él veía al mundo, cómo reaccionaba y cómo actuaba”.

  1.  
    1. La cotidiano en las parábolas

La vida cotidiana está llena de parábolas y éstas a su vez hablan de lo cotidiano en tiempo de Jesús. Lo cotidiano es el lugar de la parábola. Allí es donde ella desafía, cuestiona, ilumina, enseña. La pedagogía de Jesús busca afectar lo cotidiano, transformarlo. Que el día a día esté en la orientación del Reino, que éste acontezca en lo cotidiano, que la vida “común y corriente” se aproxime a lo que Dios quiere y desea para la humanidad. Lo cotidiano es el mejor lugar de lectura de la parábola. Si nos hacemos la pregunta ¿a qué se parece el Reino de Dios hoy? los términos de comparación los hallaríamos en lo que constituye hoy nuestro cotidiano.

  1.  
    1. La sabiduría en parábolas

La sabiduría tiene que ver con el aprender a vivir y con el saber vivir. Obvio que estos niveles de aprendizaje son alcanzados mediante la acumulación cualificada de experiencia de vida. En este sentido no podríamos pedirles a los niños y a las niñas que elaboren parábolas, lo que no impide, por supuesto, que las trabajemos en la educación cristiana infantil Quienes más han vivido y más han aprendido de la vida serían quienes más pueden enseñar en parábolas. En Israel la edad mayor comienza a los treinta años. Es la edad de la sabiduría, de la autoridad, de la enseñanza. Es edad propicia para comenzar a enseñar en parábolas. Mucho más en el caso de un maestro itinerante y popular como Jesús, quien optó por enseñar “muchas cosas por medio de parábolas” Mc 4,2.

2.6 Narrativas y utopías

Las parábolas pertenecen al campo de la narrativa y de la oralidad. No es lo mismo leer una parábola que escucharla. Son relatos teológicos elaborados a partir de la experiencia de la vida para ser contados y escuchados colectivamente. Así se educaba Israel escuchando, preguntando, conversando y discutiendo con los maestros. Escuchar historias y parábolas ejemplares, en donde la vida es relatada y re-creada con fines educativos constituía la “escuela pública” por excelencia en Israel. La plaza, los caminos, la posada, el taller, los pozos, la casa, la mesa, la cama; allí donde se conversa, se escucha, se discute, se ríe, se descansa y se sueña transcurre el saber parabólico. Tanto la vida como la fe, en tanto experiencia que se comunica comunitariamente se hacen relato educativo. Las parábolas pertenecen al mundo de la vida y de la fe que se relata. Esta dinámica narrativa favorece abrir la vida y la fe al horizonte utópico. Es por ello que el relato parabólico es por excelencia un relato de vida, de justicia y de esperanza. Es teología narrativa.

  1. Trabajo en grupos

Trabajamos cinco parábolas (Mc 4,1-9; Lc 10,25-37; Mt 25,1-13; Jn 10,1-6; Lc 15,11-32), una en cada grupo, teniendo en cuenta las siguientes preguntas:

  • ¿Qué dice?

Nos interesa identificar el tema o contenido de la parábola y su desarrollo. No nos interesa discutirlo o profundizarlo en cuanto tema o perspectiva teológica. Hacer una comparación y una “clasificación” de temas podría darnos provechosas sugerencias para un trabajo posterior de profundización.

  • ¿Cómo lo dice?
  • Identificar y describir los recursos y las mediaciones (literarias, simbólicas, comunicativas, etc.) que usa Jesús para desarrollar el contenido de la parábola. Es recomendable tener algunas informaciones sobre el uso de estas mediaciones en la tradición oral de Israel y en general de los pueblos del Cercano Oriente.
  • ¿Cuándo lo dice?

Los momentos y las circunstancias contextuales propicias para el desarrollo de la parábola y su relación con los momentos antecedentes y consecuentes. Ubicar la parábola en el contexto narrativo del relato.

  • ¿A quiénes lo dice?
  • Oyentes de la parábola y actitudes y reacciones. Comparar la actitud de la multitud, de los discípulos y de los contradictores.
  •  
  • ¿Para qué lo dice?

Descubrir la función política, ideológica, religiosa y ética de la parábola.

  1. Algunas perspectivas

Solo quiero colocar algunos puntos o ideas para seguir profundizando en la pedagogía de las parábolas. Las siguientes apenas nos introducen en un campo amplio y profundo a trabajar:

  1.  
    1. La pedagogía de Jesús

Las parábolas hacen parte de un planteamiento pedagógico mayor en la propuesta educativa de Jesús. No podemos desligar las parábolas de esta experiencia ni mucho menos reducir la pedagogía de Jesús a las parábolas. Estas, junto con las preguntas, las señales y prodigios, los gestos, la itinerancia profética, los discursos y conversaciones, los silencios y las oraciones, las discusiones y las imprecaciones manifiestan coherentemente una opción educativa en donde se desarrolla el diálogo de saberes, el discernimiento crítico, la relación pedagógica igualitaria, la construcción colectiva del conocimiento y del relato, la reconstrucción y recuperación de la memoria/identidad, la escucha discipular, la lectura comunitaria de los textos sagrados, la formación de la conciencia emancipatoria, la hermenéutica simbólica…todo ello con el fin de anunciar el evangelio (kerusson to evangelion) del Reino de Dios. Podríamos decir que la pedagogía de Jesús es la pedagogía del Reino, es la pedagogía de Dios. En este horizonte de relación entre revelación y pedagogía articulamos la especificidad de la pedagogía de las parábolas.

  1.  
    1. Parábolas, pedagogía y política

Entre las acusaciones que hacen las autoridades judías en el proceso contra Jesús ante Pilato hay una que tiene que ver con la dimensión política de su acción educativa. Dice que “alborota al pueblo enseñando” (Lc 23,5). ¿Qué enseñanza es ésta que alborota al pueblo y amenaza a las autoridades? Si las parábolas es una de las principales mediaciones de la enseñanza de Jesús, igualmente podemos percibir en ellas una explícita intencionalidad política e ideológica. Juan Luis Segundo enfatiza en ello al hallar que las parábolas reafirman y profundizan las bienaventuranzas: “El Reino viene a pesar de todo, y viene para los pobres y marginados, aunque sean pecadores, porque en sacarlos de su situación inhumana está la alegría de Dios”; critican y confrontan los mecanismos ideológicos de la dominación pues “muestran cuáles son los verdaderos pecadores de Israel y cómo su pecado, el de deshumanizar a los demás, proviene de (o se cubre con) una lectura defectuosa y, desde el comienzo (hermenéutico), inhumana de la ley de Dios”; con lo que desmantela “la ideología religiosa que encubre y justifica la opresión de los pobres de Israel: su identificación con “los pecadores”. Es así como las parábolas “aparecen como un complejo y compacto mecanismo anti-ideológico puesto al servicio de los pobres y pecadores, los beneficiarios del Reino”. Obvio que percibimos en ellas una honda vena profética coherente con la propuesta y el proyecto de Jesús.

  1.  
    1. El “juego” discursivo de los espejos

Según el Grupo de Entrevernes en las parábolas y relatos de milagros “el problema de la significación se plantea con toda su agudeza”, pues tanto lo uno como lo otro exigen una interpretación, lo que los hace particularmente propicios para explorarlos desde la semiótica.

Mediante “el juego de una enunciación distanciadora que las convierte en historia contadas por un narrador, las parábolas se presentan como relatos ficticios” en contraste con los demás relatos evangélicos que se presentan como históricos. Así tenemos una correlación entre un relato enunciante (primario) y un relato enunciado (secundario) que como “ficciones representan en una escena apenas desplazadas las vicisitudes de la vida corriente”, en donde los oyentes del relato primario, como en un espejo, “ven interpretadas por otros actores, las acciones que ellos podrían realizar por sí mismos”, con lo que adquieren un significativo aprendizaje en el orden del saber-hacer que “no anula la distancia entre la ficción y la realidad, sino que la mantiene en el orden del juego. Y en el juego parabólico es donde los oyentes encuentran, semánticamente, la solución del problema”. La parábola “constituye un discurso tipo al cual podrá referirse la interpretación propiamente dicha de los acontecimientos referidos en el relato primario”, con lo cual entraríamos en el campo de su aplicación histórica. El problema en cuanto al uso práctico del saber-hacer que la parábola proporciona estaría planteado no tanto en encontrarle “una significación nueva, sino de referirla correctamente a una situación nueva”. Tenemos aquí un específico aporte educativo: “mirar” y aprender en el espejo de la parábola para afrontar con mejores conocimientos y posibilidades las “vicisitudes de la vida corriente”.

  1.  
    1. La utopía “escondida” en las parábolas

Comparar “este mundo” con otro “totalmente diferente”, aunque imaginario, puede suscitar iniciativas creadoras de nuevas posibilidades de estar en el mundo. La ficción parabólica “anticipa con vistas a un mundo futuro e implica una crítica del mundo presente” sacando a sus oyentes “de sus preocupaciones ordinarias, de sus afanes cotidianos, de sus comportamientos fijos, para entrar en un mundo nuevo, en el que todo es posible y en el que hacen la experiencia de una nueva manera de ser y de obrar”, a la vez que los “entrena”, mediante el juego de simulación, para la acción coherente con la opción preferencial del evangelio. Los oyentes, una vez que han abierto su mundo, son invitados a traducir en la práctica, a partir de lo que ellos mismos hacen, el modelo propuesto. Al fin y al cabo esta es la “respuesta” que exige la parábola: el cambio de práctica, la conversión El arte de Jesús, en cuanto maestro narrador de parábolas, está en la introducción de lo “inédito” en el plano de lo viable, lo onírico en el horizonte de lo histórico, el “sentido” en medio del conflicto y la fuerza, el deseo que confronta la carencia y la exclusión; quizá buscando “mover” este mundo desde otro “totalmente diferente”.

  1. Dinámica de lo vacío y lo lleno

Ambientación: sobre el piso se coloca el papel de colores de donde se recortó los diseños para los símbolos de cada grupo. Sobre una cartulina blanca se coloca los diseños. El grupo se pone de pie alrededor y observa el contraste entre lo vacío y lo lleno.

Procedimiento: ¿qué aprendimos en este taller sobre las parábolas?, esto que aprendimos ¿cómo lo vamos a llevar en nuestras vidas como educadoras y educadores? El grupo reflexiona sobre lo aprendido que “llena” pero que no “completa”, sobre la necesidad de la “incompletud” para ser educables. Sobre lo “lleno” el grupo hace una oración de gratitud. Sobre lo vacío el grupo expresa compromisos para continuar trabajando la pedagogía de las parábolas en cada una de las experiencias educativas. Mientras se comparte se canta. Al concluir hay abrazos y despedidas. Como recordatorio a cada persona se le puede entregar una tarjeta con la frase de Gabriela Mistral que hemos colocado al comienzo de este texto.

Bibliografía

Carlo María Martini. ¿Por qué Jesús hablaba en Parábolas? Verbo Divino, Navarra, España, 1997 p. 1999

Departamento de Catequese da IECLB. Parábolas do Reino. Semana de Criatividade. Caderno N°. 1. São Leopoldo, Departamento de Catequese da IECLB, 1997 p. 80

Grupo de Entrevernes. Signos y parábolas. Semiótica y texto evangélico. Madrid, Cristiandad, 1979 p. 254

Juan Luis Segundo. La historia perdida y recuperada de Jesús de Nazaret. De los Sinópticos a Pablo. Santander, Sal Terrae, 1991 p. 676

Ana Flora Anderson y Fr. Gilberto Gorgulho O.P. Parábolas: a palavra que liberta. São Paulo, 1989 p. 108

Gonzalo de la Torre. “Las parábolas como expresión simbólica de liberación” Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana RIBLA 9 (1991): 113-133

 Fuente: http://www.slideshare.net/marthaluciar/pedagogia-de-las-parabolas/download

67.- Parábolas de conversión y perdón. (Comentarios bíblicos).

4 nov

- El fariseo y el publicano (reconocer nuestro pecado) Lc.19, 10-14

- Los dos hijos (conversión) Mt.21, 28-31

- La higuera estéril (un Dios paciente y apremiante) Lc.13,6-9

- Los dos deudores (amor con amor se paga) Lc.7, 36-50

- El siervo sin corazón (perdón con perdón se paga) Mt.18, 23-35

- La oveja descarriada (Iniciativa amorosa del Padre) Lc.15, 4-7

- El hijo pródigo (Regresar al Padre misericordioso) Lc.15, 11-32

EL FARISEO Y EL PUBLICANO
Reconocer nuestro pecado.

Lucas 19, 10-14


En esta parábola del fariseo y el publicano la parte ostentosa y “mala” la hace un hombre que según la Ley era “bueno”, justo y cumplidor de la Ley.

La parte buena, regia, admirable, la hace un hombre que traficaba con su oficio, un recaudador de impuestos que se beneficiaba con las trampas y el chantaje.

Jesús presenta los hechos de tal manera que nos molesta el hombre justo puesto odiosamente de pie ante el altar y nos resulta en cambio agradable el hombre pecador que se golpea el pecho en el fondo del templo reconociendo su pecado.

En la parábola del hijo prodigo, ocurre algo semejante. El hijo menor, que abandona a su padre y malgasta sus bienes en una vida libertina, es el héroe de esta parábola. En cambio el hijo mayor que aparentemente es bueno, que es fiel a su padre, termina haciendo un papel mezquino.

En la parábola de la oveja descarriada es precisamente ésta el objeto de toda la fiesta. Las noventa y nueve no le dan al pastor tanta alegría.

En la parábola de los obreros de la viña, reciben una dura amonestación los que han trabajado todo el día. Los otros, los últimos, fueron pagados primero y con el mismo salario de los demás.

En la parábola del buen samaritano, el levita y el sacerdote, que llevan una investidura sagrada, se comportan sin corazón ante el herido. En cambio el papel de la perfecta caridad lo hace un pagano.
DESPERTAR EN NOSOTROS LA CONCIENCIA DEL PUBLICANO.
Nos presentamos como los más justos, los virtuosos y más honorables que los demás. Aceptar que somos pecadores y que estamos en un camino de conversión
Aceptar en lo íntimo de nuestro ser que somos pecadores.
Sin embargo, ser un “buen publicano” implica un paso de conversión: reconocer el pecado y actuar para vencerlo.


LOS DOS HIJOS
Conversión.

Mateo 21, 28-31


Sentido histórico de la parábola

Tiene un sentido histórico muy preciso: la clave la da la advertencia que dirige Cristo a los sacerdotes y ancianos del pueblo: Les aseguro que los publicanos y las mujeres de mala vida llegarán antes que ustedes al reino de los cielos.

Los dos hijos representan dos tipos de personas: los fariseos, escribas y príncipes de los sacerdotes por un lado; y los pecadores y publicanos por otro.

Estos, después de resistir a Dios, se convierten y se someten a El. Los otros, diciéndose justos, no cumplen la voluntad divina. Esta es la razón de por qué los “pecadores” precederán a los “justos” en el reino de los cielos.

Junto al sentido propiamente histórico, la parábola desborda otro sentido más universal e intemporal. Y es el sentido que nace, al margen del contexto, de la actitud en sí y por sí, asumida por los dos hijos que protagonizan el relato de Jesús.

Los dos hijos tipifican, en efecto, una actitud alternada de conversión y desconversión que es variante eterna del hombre.

La mayoría de quienes se entregan a Dios no suelen hacerlo de modo definitivo y perdurable. Con frecuencia la vida es un tejido de conversiones y desconversiones.

Evidentemente nuestro egoísmo y debilidad nos obligan a asumir la conversión como una tarea de toda la vida. Una tarea, humilde y valiente a la vez, en pos de Aquel que “no fue sí y no, sino solamente sí” (2 Corintios 1,19)

Dentro de casa uno de nosotros hay un signo de contradicción: dentro de nosotros pelean Cristo y el Anticristo. Es decir, las exigencias del evangelio que entran en conflicto con nuestros instintos. Con nuestros reflejos animales, con nuestras instancias biológicas. Hay una lucha entre el amor y el desamor, entre la verdad y la mentira, entre la justicia y la ambición.

Nadie puede elegir a Cristo sin que Cristo se le convierta automáticamente en signo de contradicción. Acordémonos: “No he venido a traer paz, sino espada”. Y siempre que le damos a Cristo un lugar en nuestra vida, está El luchando con nosotros contra el Anticristo que hay en cada uno de nosotros.


LA HIGUERA ESTERIL:
Un Dios paciente y apremiante.

Lucas 13, 6-9


Esta parábola expresa a la vez la urgencia de Dios en percibir frutos de conversión, y su tolerancia con la planta humana que se los debe dar. Pero en este caso el acento se carga no tanto en la paciencia de Dios cuanto en la exigencia de Dios.

Es al parecer la menos misericordiosa de las parábolas de misericordia. Pero es muy importante para darle dimensión y profundidad al misterio del amor y la misericordia de Dios. No podríamos formarnos una noción completa de estos, si no los pusiéramos en claroscuro con la santidad y la justicia de Dios. Si no mediara la posibilidad de un castigo, la bondad de Dios y su amoroso llamado al corazón del hombre carecerían de relieve, de dramatismo y hasta de seriedad.

La misericordia de Dios es un atributo esencial de Dios, pero no es un Dios débil, zonzo o a la buena, transigente, complaciente de todas las cosas.

Como personas creemos en un Dios serio, fuerte, eficiente, que sabe corregir y amonestar, que pone medios para obtener sus resultados y exige del hombre una contribución real para conseguirlos. Esto es lo que pone de relieve esta parábola.
Relatos paralelos:

Juan advierte: “Manifiesten su conversión con obras…el hacha está puesta en la raíz de los árboles. El árbol que no produce buen fruto, será cortado y arrojado al fuego. Mateo.3, 8-10

“El árbol que no produce frutos buenos, se le corta y se le arroja al fuego” Mateo. 7, 19.

“Al ver una higuera cerca del camino se acercó a ella, pero solo encontró hojas. Entonces le dijo: Nunca volverás a dar fruto. Y la higuera se secó de inmediato”. Mateo.21,19

Es importante para un creyente auténtico, que su relación personal con Dios esté fundada en el amor, no en el temor al castigo eterno. El temor al castigo no puede ser la causa del amor a Dios o de nuestra unión con El. Dios no quiere nuestro mal, está de nuestro lado y lucha con nosotros


LOS DOS DEUDORES
Amor con amor se paga

Lucas 7, 36-50


La clave de esta parábola esta en la pregunta de Jesús: “¿Quién lo amará más?

Jesús, que es el acreedor que tiene dos deudores, la pecadora y Simón, puntualiza el modo distinto de saldar su deuda el uno y el otro, oponiendo la actitud amorosa, ardiente de la pecadora a la remisa del fariseo, y deduce que, habiendo demostrado mayor amor la mujer, es de suponer que fuera como consecuencia de habérsele perdonado una deuda asimismo mayor. Poco ama, en cambio, aquel a quien poco se le perdona,

El mensaje de la parábola puede sintetizarse así: no se mide la situación real de un hombre frente a Dios, solamente por los pecados –muchos o pocos- que haya cometido. Hay mucha gente que no peca nunca o casi nunca, al menos espectacularmente, y que permanece toda su vida en la tibieza o en la pobreza del amor de Dios. Por el contrario, los amantes apasionados de Dios, se hallan con frecuencia entre los viejos pecadores.

Dos personajes: un fariseo de la burguesía, tiene la moral del hombre que vive bien, cumple la ley etc. Representa un género de creyente sin pasión ni vibración, es de aquellos de quienes la Biblia dice que Dios los “vomita” de su boca porque no son ni fríos ni calientes. (Apocalipsis)

Una mujer pecadora, una amante apasionada, que representa en cambio a quienes, de regreso de una vida desordena son capaces de amar plenamente al descubrir el valor de lo que aman.


EL SIERVO SIN CORAZÓN
Perdón con perdón se paga

Mateo 18, 23-35

Esta parábola puede encuadrarse dentro de las enseñanzas del Padre nuestro. Puede ser el comentario a una de las últimas peticiones: “Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.

Jesús destaca en esta parábola que la razón por la cual debemos perdonar, es porque nosotros también necesitamos perdón. Somos pecadores. Esto nos debe llevar a una actitud de humildad y de amor.

La penitencia es una invitación a todos para que entremos en la dimensión del amor de Dios, de su misericordia, de su perdón a todos por igual. No hay acepción de personas.

Las enseñanzas de Jesús nos llevan a considerar que en el ser humano la caridad debe contar mucho más que la justicia.

Recordemos que en un primer tiempo era una Ley de represalia. Ver Génesis 4, 23-24. La venganza de Lemek será “setenta veces siete”.

En un segundo tiempo la Ley de justicia impuesta es una represalia igual: “ojo por ojo y diente por diente”. Es la Ley mosaica del talión. Éxodo 21,23

En un tercer tiempo Cristo impone la caridad y el perdón: No hay represalia y debe haber perdón. Mateo 5, 38-39. “Han oído que se dijo ojo por ojo y diente por diente, yo les digo…”

Escuchemos la pregunta de Pedro: Mateo 18, 21-22. ¿Cuántas veces debo perdonar…?
EL MANDAMIENTO DEL AMOR TIENE UNA NOTA ASCENDENTE:

Amar al prójimo como a nosotros mismos – Mateo.22, 35-39

Amar al prójimo como a Cristo Mateo – .25,40

Amar al prójimo como Cristo nos ama a nosotros – Juan.15,12

Amar al prójimo como Cristo ama al Padre – Juan.17,21-22


LA OVEJA DASCARRIADA
Una fiesta en el cielo y en la tierra

Lucas. 15, 4-7


La conclusión de la parábola es una fuente de esperanza para el pecador arrepentido.

Jesús nos quiere decir que la conversión de un solo hombre a Dios es algo muy grande y valioso

Podemos decir en un lenguaje figurado que esta conversión implica “una fiesta en el cielo”. Hay un regocijo espiritual por una conversión. Aunque es una frase antropomórfica, nos ilumina cómo la bondad y el amor de Dios se pueden manifestar al modo humano de alegría como fue la del padre del hijo prodigo.

Hay una fiesta en la tierra desde el punto de vista de que nosotros también nos alegramos de que una persona recobre la paz espiritual y vuelva al buen camino.

A veces dudamos de los buenos propósitos de una persona que quiera iniciar su camino de retorno al Señor. Sin embargo aunque nos cueste trabajo creerlo, deberíamos alegrarnos y sentir el regocijo de quienes recuperan un amigo, de añadir un puesto mas en la mesa para compartir el pan. Es el momento de animar al hermano, de comprometerlo más, de apoyarlo y caminar con el.

Examinemos nuestras actitudes al respecto.

A veces pensamos que esta parábola no es para nosotros, pero fue dicha para todos. Cada uno de nosotros debe dejarse encontrar por el Buen Pastor, dejarse recoger por él para que nos lleve al redil y cada uno de nosotros puede, con su conversión a Dios, provocar una fiesta en el cielo.


EL HIJO PRÓDIGO
Regresar al Padre misericordioso

Lucas. 15, 11-32


Esta parábola resume los diversos temas y mensajes de las parábolas de conversión y perdón que hemos visto anteriormente.

Es una radiografía de todo el proceso de la conversión.
PRIMER MOMENTO: PECADO

1. “Un hombre tenia dos hijos”: Paternidad divina y fraternidad humana.

El mundo de la gracia esta construido sobre un esquema de familia: consiste en la paternidad de Dios y en la fraternidad de todos los hombres redimidos por Cristo.

2. “El menor dijo a su padre: Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde”:

Ruptura con el padre y con los hermanos.

Dentro del cuadro de familia cimentado sobre la gracia, el pecado supone una ruptura con el Padre y con los hermanos.

3. “Y el padre les repartió sus bienes”. Respeto a la libertad.

La conducta transigente del padre expresa de algún modo la lógica de libertad con que gobierna Dios a los hombres; no quiere esclavos sino hijos.

4. “Se fue a un país lejano”. El pecado es alejamiento de Dios.

El pecado se completa a través de un doble movimiento: dar las espaldas a Dios y volverse a las criaturas, entregándose al disfrute desordenado de las cosas de Dios en contra de Dios mismo.

5. “Malgastó todos sus bienes”. El pecado es la ruina de todos los valores.

El pecado reporta como triste consecuencia la quiebra y la perdida de los valores espirituales y humanos. El hombre retrocede a actitudes de animalidad.
SEGUNDO MOMENTO: ANGUSTIA, DOLOR DE CORAZÓN

1. “Comenzó a sufrir privaciones”: Experiencia de carencia y angustia producida por el pecado.

El pecado provoca estados negativos de vacío y penuria que pueden causar reacciones saludables hacia la reconquista de los valores perdidos.

2. “Entonces fue y se puso al servicio de uno de los habitantes”: Evasión y búsqueda de alternativas de Dios. (Alienaciones)

El primer efecto del estado de angustia producido por el pecado puede ser embarcarse hacia nuevas lejanías y buscar sucedáneos del bien infinito que se ha perdido.

3. “Lo envió a su campo para cuidar los cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas”. Esclavitud y abyección.

El pecado termina en la esclavitud.”El que peca se hace esclavo del pecado” Juan.8,34.

4. “Pero nadie se las daba”: El pecado aísla, vacío y soledad.

Por mucho que se engañe con sus evasiones, no puede el hombre recibir de los sucedáneos de Dios lo que sólo Dios puede darle. El alejamiento de Dios conduce a la nada y al hambre total.
TERCER MOMENTO: ARREPENTIMIENTO, REGRESO Y CONVERSIÓN

5. “Entonces volvió en sí”: De la angustia a la reflexión y de la reflexión a descubir su verdadera identidad como hijo de Dios.

A través de las experiencias negativas derivadas del pecado, el Padre misericordioso revierte la situación y extrae de ella siempre un bien mayor. En este caso ha ido preparando el retorno del hijo rebelde.

http://www.aciprensa.com/fiestas/cuaresma/parabolas.htm

66.- La parábola del perro, por el P. Horacio Bojorge, S.J. (Oración, Fe)

3 nov

Cuando quise saber cómo hay que orar,
recurrí en vano a libros y teorías.
Miré a mi perro. Y éste –sin hablar-
me enseñó, con su ejemplo, lo que haría
si Dios fuera mi dueño y yo, su can.

Y todo quedó claro como el día.
¡Cuánto nos pueden enseñar los canes,
con su llano, modesto, humilde ejemplo,
con sinceras posturas y ademanes
a adorar al Señor sin fingimientos;
a acudir a rogarle que nos sane
y a volcar ante Él los sentimientos!

Lo primero es que un perro,
no menea su cola
ante un concepto ni una idea.
Venera a un dueño real. Que, o bien lo mima
o, si se cuadra, se enoja y lo patea.
Jamás confunde lo que se imagina
con lo que está presente y se olfatea.

¿Y saben lo que me hace pensar eso?
Que hay gente que no reza, o reza mal,
porque toma por Dios al propio seso.
Y extraviada en sus modos de pensar
le pierde el rastro a la Presencia real
de Dios, que está en Jesús en carne y hueso.

El punto es capital, por eso insisto.
El Dios vivo, el Dios real –no imaginado-
el Dios tal como Él es y se ha mostrado
y está presente hoy, es Jesucristo
en su existencia de resucitado.

Si Jesucristo es Dios, Dios en persona
y quiero ser su fiel –fiel como un perro-
el perro nuevamente me alecciona
y me permite examinar si yerro.

El perro de Jesús –si es que lo tuvo-
viéndolo muerto en cruz, ¿qué es lo que haría?
¿Verdad que allí, a sus pies, se tiraría
a morirse de pena? ¡No lo dudo!

¿Y yo?… Cuando contemplo el crucifijo…
¿Siento en mí más dolor, siento más pena?
¿Es tanta la aflicción con que me aflijo?
¿O estoy ante la Cruz como una hiena,
sin piedad, sin dolor, sin compromiso…?
Si su muerte -¡por mí!- me deja frío,
¡el proceder del perro me condena!

http://www.horaciobojorge.org/parabolaperro.html

Bojorge, Horacio, La Parábola del Perro, Ediciones Paulinas, Montevideo, 19861, 11x17cms. 32 págs. Dibujos de Michel Prince. Se reeditó en 1998 en Editoriales Gladius (Buenos Aires) y Narnia (Mednoza)

63.- Homilías sobre la parábola del fariseo y el publicano.

24 oct

 

VARIAS HOMILÍAS SOBRE LA PARÁBOLA DEL FARISEO Y DEL PUBLICANO

Mons. D. Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo: ¿Comprar a Dios?

P. Guillermo Juan Morado, blog La puerta de Damasco. Portal InfoCatólica. (24 octubre 2010). TTítulo: La oración humilde”.

Koko (comentarista del blog anterior). Sin título.

Mons. Francesc Pardo i Artigas, Obispo de Girona, “Dos formas de orar. La parábola del fariseo y el publicano”.

www.primeroseducadores.blogspot.com (Un blog con materiales catequéticos). Parábola del fariseo y el publicano.

Pbro. Hernán Quijano Guesalaga (28 de octubre de 2007, Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, Paraná Capilla Policial San Sebastián)

P. Santiago Martín, Arrepentimiento y trabajo.

Juan García Inza, ¿Fariseos o publicanos?

Homilías en www.betania.es

1.- “BENDIGO AL SEÑOR EN TODO MOMENTO…”

Por Antonio García-Moreno

2.- ¿DIOS NO ES JUSTO?

Por Pedro Juan Díaz

3.- LA DISCRIMINACIÓN POSITIVA DE DIOS

Por Gabriel González del Estal

4.- FARISEOS DE TODOS LOS TIEMPOS

Por José María Maruri, SJ

5.- DIOS ESCUCHA AL POBRE Y AL PECADOR ARREPENTIDO

Por José María Martín OSA

6.- EL ORGULLOSO CON SU “YO” Y EL HUMILDE CON DIOS

Por Javier Leoz

7. – EL DOMUND Y LA CÁLIDA TERNURA DE DIOS

Por Ángel Gómez Escorial

LA HOMILÍA MÁS JOVEN


EL PECADO Y LOS PECADOS

 

Por Pedrojosé Ynaraja

—————

Don Pedro Heredia Martínez, sacerdote diocesano de Jaén en www,musicaliturgica.com

Canónigo Doctor Daniel Meyden, en www.meynen-homily-service.net

Jesús >Martí Ballester, “La humildad alcanza el perdón, la soberbia lo esteriliza”.

P. Donaldo Heanley, en http://liturgy.slu.edu

Homilía sobre el fariseo y el publicano, en forma de parábola (blog de roncuaz)

Fray Miguel de Burgos Núñez, en www.dominicos.org

Reflexión de www.iglesiaendaimiel.com

Eleuterio Fernández Guzmán (reflexión): Fe o simulación.

José Mari Lorenzo Amelibia (sacerdote secularizado), en sublog de ReligionDigital.

Diálogo sobre la parábola en forma de guión de radio (en www.jesuitas.org.co)

Xabier Pikaza, Fariseo y publicano ante el espejo. Un recuerdo de infancia.

José Antonio Pagola, La postura justa.

62.- Parábola del fariseo y del publicano (Oración, Humildad, Biblia)

24 oct

 

–Unas veces somos tan “farisaicos” que nos cuesta muy poco y casi nada traspasar los límites y ajustar cuentas con el mismo Dios sin percatarnos que todo nos viene de El.

–En otras ocasiones sale a relucir la humildad que llevamos dentro y optamos por ponernos al final del templo sacando de la maleta los más viejos y negativos recuerdos sin reflexionar que Dios hace tiempo que los olvidó.

“Nadie es tan rico que no necesite nada, y nadie es tan pobre que no pueda dar nada.”

Uno y otro, el orgulloso del humilde, se distinguen por algo en esta parábola que nos presenta Jesús: el primero hablaba desde la arrogancia y el segundo, en cambio, desde el corazón.

Lo mismo, en una dirección u otra, nos podemos reflejar también nosotros:

*Si vivimos nuestra fe como un simple código de normas… somos fariseos

*Si nos sentimos sostenidos por la mano de Dios… somos publicanos

*Si sacamos las medallas al mérito… somos fariseos

*Si buscamos en el trasfondo de todo lo que hemos realizado a Dios….somos publicanos

*Si nos sentimos los mejores y los auténticos… somos fariseos

*Si intentamos vivir y pensar en Dios sin compararnos con los demás… somos publicanos

También (aquí en el templo y también en el gran templo que es mi vida), en multitud de situaciones, podemos correr el riesgo de caer en la misma actitud farisaica:

-Cuando nos consideramos los mejores vecinos o amigos, cuando pensamos que nadie desarrolla el trabajo tan bien como nosotros, cuando nos creemos en posesión de toda la verdad y descalificamos a los demás, cuando vamos personando la vida a los que no caminan al mismo ritmo que nosotros o a los que la suerte no ha sonreído como a nosotros, y cuando nos consideramos los más formados y sabios.

Por todo esto, el Evangelio de hoy es una llamada a la humildad y a la confianza en Dios.

 

51.- Parábola del rico Epulón.

23 sep

Para adentrarse en el sentido profundo de la parábola, es necesario leer con calma el comentario de Don Guillermo Juan Morado en su blog La puerta de Damasco. Hay otros muchos comentarios, pero esta homilía merece toda nuestra atención.

Y para la formación inicial de los niños, unos dibujos animados:

Y en este mismo blog pusimos en su día las palabras de S.S. el papa Benedicto XVI sobre la parábola de Lázaro y el rico Epulón.

47.- Parábola de los talentos.

24 ago

40.- Para leer sobre las parábolas de Jesús. (Bibliografía)

7 jul

Sowell, S. M., Las parábolas de Jesús, Barcelona, CLIE, 1989

http://books.google.es/books?id=Wc8c8fy-uLUC&printsec=frontcover&dq=parabolas+de+la+vida+moderna&source=bl&ots=hLAu9kEIoJ&sig=ruSb4FbbwcmJaVaH856u0MIklow&hl=es&ei=lHE0TIyCEsOlOK2i3fUB&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CBUQ6AEwAA#v=onepage&q&f=false

Dodd, C. H., Las parábolas del Reino, Madrid, Cristiandad, 2001

http://books.google.es/books?id=_P18AEUnabgC&printsec=frontcover&dq=parabolas+de+la+vida+moderna&source=gbs_similarbooks_s&cad=1#v=onepage&q&f=false

38.- La literatura recrea la infancia de Jesús. (Caridad del Hijo y Amor del Padre)

10 jun

jesus

Hoy, en el querido blog “La puerta de Damasco”, uno de los comentaristas, nuestro amigo Pere (que firma habitualmente sus comentarios como “antiguo alumno salesiano”, y es siempre un ejemplo de buen fruto de esa congregación dedicada a labores educativas desde su fundación por Don Bosco) preguntaba si alguien había leído un libro de José Mª Pérez Lozano (el primer director de “Vida Nueva”), titulado Dios tiene una O.

Muy pronto, otro comentarista habitual, Amfortas, nos daba el enlace a la obra.

http://www.es.catholic.net/biblioteca/libro.phtml?consecutivo=204 Se puede copiar y pegar en word capítulo a capítulo)

http://www.mariologia.org/josemariaperezlozano.doc  (Se puede descargar completo de una sola vez)

Del capítulo XX (“La poesía nuestra de cada día, dínosla hoy”) he escogido una breve escena que casi podría ser una parábola evangélica. La dejo aquí para la reflexión:

A la escuela

Limpio, que da gusto verle, va mi Niño a la escuela. Con su cartera a la espalda y, en ella, el cartabón, el bolígrafo y el libro de la Aritmética.

La gente se para a mirarle y se olvida de que va a la farmacia o al Banco.

-¿Quién es ese Niño?

Ay, mi Niño, que no te conocen, que no saben quién eres, y tú entre ellos sólo quieres ser eso: -El hijo del carpintero, José, el que vive en el Barrio de los Artesanos…

¿Sólo eso, mi Niño, sólo eso? Pero Él sigue, sonriendo, hasta la escuela. El maestro espera a la puerta y cuando llega el último chiquillo que dice que ha tenido que ir a por la leche, y por eso, empieza la lección.

-¡A ver, escribir! El maestro dicta.

-Si un hombre tiene seis gallinas y viene un pobre y le da dos para que cene, ¿cuántas gallinas le quedan?

¡Si lo viera el Maestro! ¡Si lo viera lo que ha escrito mi Niño! Mi Niño ha escrito:

-Le quedan mil gallinas; cuatro, abajo; novecientas noventa y seis, en la Casa del Padre.

34.- La Cruz (Una parábola que nunca fue considerada como tal)

7 may

Es tan breve que casi nadie la consideró como una parábola. Pasó a formar parte de los “dichos” de Jesús y de las exigencias que ponía a quienes querían seguirlo. Ello dio lugar a interpretaciones de lo más diversas, algunas poco cristianas, como el decir que hay que aceptar las injusticias, el sufrimiento o el dolor como “voluntad” de Dios. Y nada había más alejado del mensaje de Jesús. Pero pocos temas como el de la “cruz” han sido tan difíciles de asumir.

UN DIFÍCIL CAMBIO DE MENTALIDAD

En el Antiguo Testamento las cosas eran claras y tenían su “lógica”. Si a alguien le iba bien en la vida, tenía salud, riqueza económica y podía vivir sin problemas… era señal de que Dios lo bendecía por ser buena persona, no se paraban a preguntarse cómo había conseguido esa prosperidad. Aquel que sufría enfermedad, vivía en la pobreza, no conseguía superar sus problemas y le iba de mal en peor… era señal de que Dios lo maldecía, era el signo evidente de que era un pecador… y si nadie encontraba pecados en él, estaría pagando algún pecado de sus antepasados. Una forma de pensar que sigue vigente entre muchos cristianos de nuestro tiempo. Pero nadie conocía el corazón de Dios como Jesús de Nazaret. Al presentar su “programa” (las bienaventuranzas), Jesús comienza diciendo: “Felices los pobres, porque suyo es el Reino de Dios” (Lc 6, 20). Come con publicanos y pecadores (Mt 9, 10-13). Y afirmará que los publicanos y las prostitutas están más cerca de Dios que aquellos que cumplen la ley para ser vistos por los hombres, pero su corazón está lejos del Padre (Mt 21, 31). Casi nadie lo entiende. En realidad la “clave” es fácil: para estar cerca de Dios no basta cumplir unas “normas”, hay que cargar con la “cruz”… pero en aquel tiempo la cruz era signo de maldición y hoy se ha convertido en un adorno colgado al cuello.

UNA BREVE PARÁBOLA

“Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, cargue su cruz cada día y sígame.” Mateo 16, 24; Marcos 8, 34; Lucas 9, 23 Sin duda la cruz es una realidad, pero aquí nos encontramos frente a una de las parábolas más breves de Jesús.

LA CRUZ QUE HAY QUE CARGAR CADA DÍA

¿Acaso puede querer Dios el sufrimiento del hombre? ¿Puede querer el dolor de sus hijos? Estas palabras que el profeta Isaías pone en boca de Dios, nos ayudan a comprender sus sentimientos:

LA VERDADERA CRUZ

¿Cuál es la cruz que hay que cargar? ¿Cuál es la cruz que cargó Jesús? Esta historia de un misionero en África nos puede ayudar a comprenderlo. Por un camino abrupto y rocoso de África, me encontré a una niña pequeña que llevaba a su espalda a su hermanito. - Hija mía –le dije-, llevas una carga pesada. Me miró y me repuso: - ¡No llevo una carga pesada, llevo a mi hermano! No supe qué replicarle. Las palabras de esa niña me llegaron a lo más profundo del corazón. Cuando parece que los problemas de la gente van a hundirme con su peso, hasta el punto de que mi corazón casi se siente vencido, me vienen a la memoria las palabras de aquella niña: “No llevo una carga pesada. ¡Llevo a mi hermano!”

Extraído de:http://www.antenamisionera.org/escuelas/escuelagostosept08.pdf

17.- Comentarios a la Parábola “El rico Epulón y el pobre Lázaro” (Benedicto XVI)

8 mar

Hoy cedo la palabra al Papa. Que disfrutéis con su luminosa profundidad teológica.

 

Benedicto XVI, “Jesús de Nazaret”, Ed. La esfera de los Libros, España, 2.007, págs. 244 – 251.

La parábola del rico epulón y el pobre Lázaro (Lc 16, 19-31)

De nuevo nos encontramos en esta historia dos figuras contrastantes: el rico, que lleva una vida disipada llena de placeres, y el pobre, que ni siquiera puede tomar las migajas que los comensales tiran de la mesa, siguiendo la costumbre de la época de limpiarse las manos con trozos de pan y luego arrojarlos al suelo. En parte, los Padres han aplicado a esta parábola el esquema de los dos hermanos, refiriéndolo a la relación entre Israel (el rico) y la Iglesia (el pobre Lázaro), pero con ello han perdido la tipología completamente diversa que aquí se plantea. Esto se ve ya en el distinto desenlace. Mientras los textos precedentes sobre los dos hermanos quedan abiertos, terminan con una pregunta y una invitación, aquí se describe el destino irrevocable tanto de uno como del otro protagonista.

Como trasfondo que nos permite entender este relato hay que considerar la serie de Salmos en los que se eleva a Dios la queja del pobre que vive en la fe en Dios y obedece a sus preceptos, pero sólo conoce desgracias, mientras los cínicos que desprecian a Dios van de éxito en éxito y disfrutan de toda la felicidad en la tierra. Lázaro forma parte de aquellos pobres cuya voz escuchamos, por ejemplo, en el Salmo 44: «Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, irrisión y burla de los que nos rodean … Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como ovejas de matanza» (vv. 14.23; cf. Rm 8,36). La antigua sabiduría de Israel se fundaba sobre el presupuesto de que Dios premia a los justos y castiga a los pecadores, de que, por tanto, al pecado le corresponde la infelicidad y a la justicia la felicidad. Esta sabiduría había entrado en crisis al menos desde el exilio. No era sólo el hecho de que Israel como pueblo sufriera más en conjunto que los pueblos de su alrededor, sino que lo expulsaron al exilio y lo oprimieron; también en el ámbito privado se mostraba cada vez más claro que el cinismo es ventajoso y que, en este mundo, el justo está destinado a sufrir. En los Salmos y en la literatura sapiencial tardía vemos la búsqueda afanosa para resolver esta contradicción, un nuevo intento de convertirse en «sabio», de entender correctamente la vida, de encontrar y comprender de un modo nuevo a Dios, que parece injusto o incluso del todo ausente.

Uno de los textos más penetrantes de esta búsqueda, el Salmo 73, puede considerarse en este sentido como el trasfondo espiritual de nuestra parábola. Allí vemos como cincelada la figura del rico que lleva una vida regalada, ante el cual el orante -Lázaro- se lamenta: «Envidiaba a los perversos, viendo prosperar a los malvados. Para ellos no hay sinsabores, están sanos y orondos; no pasan las fatigas humanas ni sufren como los demás. Por eso su collar es el orgullo … De las carnes les rezuma la maldad… su boca se atreve con el cielo … Por eso mi pueblo se vuelve a ellos y se bebe sus palabras. Ellos dicen: “¿Es que Dios lo va a saber, se va a enterar el Altísimo?”» (Sal 73, 3-11).

El justo que sufre, y que ve todo esto, corre el peligro de extraviarse en su fe. ¿Es que realmente Dios no ve? ¿No oye? ¿No le preocupa el destino de los hombres? «¿Para qué he purificado yo mi corazón… ? ¿Para qué aguanto yo todo el día y me corrijo cada mañana… ? Mi corazón se agriaba … » (Sal 73, 13s.21). El cambio llega de repente, cuando el justo que sufre mira a Dios en el santuario y, mirándolo, ensancha su horizonte. Ahora ve que la aparente inteligencia de los cínicos ricos y exitosos, puesta a la luz, es estupidez: este tipo de sabiduría significa ser «necio e ignorante », ser «como un animal» (cf. Sal 73, 22). Se quedan en la perspectiva del animal y pierden la perspectiva del hombre que va más allá de lo material: hacia Dios y la vida eterna.

En este punto podemos recurrir a otro Salmo, en el que uno que es perseguido dice al final: «De tu despensa les llenarás el vientre, se saciarán sus hijos … Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, y al despertar me saciaré de tu semblante» (Sal 17, 14s). Aquí se contraponen dos tipos de saciedad: el hartarse de bienes materiales y el llenarse «de tu semblante», la saciedad del corazón mediante el encuentro con el amor infinito. «Al despertar» hace referencia en definitiva al despertar a una vida nueva, eterna; pero también se refiere a «despertar» más profundo ya en este mundo: despertar a la verdad, que ya ahora da al hombre una nueva forma de saciedad.

El Salmo 73 habla de este despertar en la oración. En efecto, ahora el orante ve que la felicidad del cínico, tan envidiada, es sólo «como un sueño al despertar »; ve que el Señor, al despertar, «desprecia sus sombras » (cf. sa173, 20). Y entonces el orante reconoce la verdadera felicidad: «Pero yo siempre estaré contigo, tú agarras mi mano derecha… ¿No te tengo a ti en el cielo?; y contigo, ¿qué me importa la tierra? .. Para mí lo bueno es estar junto a Dios…» (Sal 73 , 23.25.28). No se trata de una vaga esperanza en el más allá, sino del despertar a la percepción de la auténtica grandeza del ser humano, de la que forma parte también naturalmente la llamada a la vida eterna.

Con esto nos hemos alejado de la parábola sólo en apariencia. En realidad, con este relato el Señor nos quiere introducir en ese proceso del «despertar» que los Salmos describen. No se trata de una condena mezquina de la riqueza y de los ricos nacida de la envidia. En los Salmos que hemos considerado brevemente está superada la envidia; más aún, para el orante es obvio que la envidia por este tipo de riqueza es necia, porque él ha conocido el verdadero bien. Tras la crucifixión de Jesús, nos encontramos a dos hombres acaudalados -Nicodemo y José de Arimatea- que han encontrado al Señor y se están «despertando». El Señor nos quiere hacer pasar de un ingenio necio a la verdadera sabiduría, enseñarnos a reconocer el bien verdadero. Así, aunque no aparezca en el texto, a partir de los Salmos podemos decir que el rico de vida licenciosa era ya en este mundo un hombre de corazón fatuo, que con su despilfarro sólo quería ahogar el vacío en el que se encontraba: en el más allá aparece sólo la verdad que ya existía en este mundo. Naturalmente, esta parábola, al despertarnos, es al mismo tiempo una exhortación al amor que ahora debemos dar a nuestros hermanos pobres y a la responsabilidad que debemos tener respecto a ellos, tanto a gran escala, en la sociedad mundial, como en el ámbito más reducido de nuestra vida diaria.

En la descripción del más allá que sigue después en la parábola, Jesús se atiene a las ideas corrientes en el judaísmo de su tiempo. En este sentido no se puede forzar esta parte del texto: Jesús toma representaciones ya existentes sin por ello incorporarlas formalmente a su doctrina sobre el más allá. No obstante, aprueba claramente lo esencial de las imágenes usadas. Por eso no carece de importancia que Jesús recurra aquí a las ideas sobre el estado intermedio entre muerte y resurrección, que ya se habían generalizado en la fe judía. El rico se encuentra en el Hades como un lugar provisional, no en la «Gehenna» (el infierno), que es el nombre del estado final (Jeremias, p. 152). Jesús no conoce una «resurrección en la muerte», pero, como se ha dicho, esto no es lo que el Señor nos quiere enseñar con esta parábola. Se trata más bien, como Jeremias ha explicado de modo convincente, de la petición de signos, que aparece en un segundo punto de la parábola.

El hombre rico dice a Abraham desde el Hades lo que muchos hombres, entonces como ahora, dicen o les gustaría decir a Dios: si quieres que te creamos y que nuestras vidas se rijan por la palabra de revelación de la Biblia, entonces debes ser más claro. Mándanos a alguien desde el más allá que nos pueda decir que eso es realmente así. El problema de la petición de pruebas, la exigencia de una mayor evidencia de la revelación, aparece a lo largo de todo el Evangelio. La respuesta de Abraham, así como, al margen de la parábola, la que da Jesús a la petición de pruebas por parte de sus contemporáneos, es clara: quien no crea en la palabra de la Escritura tampoco creerá a uno que venga del más allá. Las verdades supremas no pueden someterse a la misma evidencia empírica que, por definición, es propia sólo de las cosas materiales.

Abraham no puede enviar a Lázaro a la casa paterna del rico epulón. Pero hay algo que nos llama la atención. Pensemos en la resurrección de Lázaro de Betania que nos narra el Evangelio de Juan. ¿Qué ocurre? «Muchos judíos… creyeron en él», nos dice el evangelista. Van a los fariseos y les cuentan lo ocurrido, tras lo cual se reúne el Sanedrín para deliberar. Allí se ve la cuestión desde el punto de vista político: se podía producir un movimiento popular que alertaría a los romanos y provocar una situación peligrosa. Entonces se decide matar a Jesús: el milagro no conduce a la fe, sino al endurecimiento (d. Jn 11,45-53).

Pero nuestros pensamientos van más allá. ¿Acaso no reconocemos tras la figura de Lázaro, que yace cubierto de llagas a la puerta del rico, el misterio deJesús, que «padeció fuera de la ciudad» (Hb 13,12) y, desnudo y clavado en la cruz, su cuerpo cubierto de sangre y heridas, fue expuesto a la burla y al desprecio de la multitud?: «Pero yo soy un gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, desprecio del pueblo» (Sal 22, 7).

Este Lázaro auténtico ha resucitado, ha venido para decírnoslo. Así pues, si en la historia de Lázaro vemos la respuesta de Jesús a la petición de signos por parte de sus contemporáneos, estamos de acuerdo con la respuesta central que Jesús da a esta exigencia. En Mateo se dice: «Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo, pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra» (Mt 12, 39s). En Lucas leemos: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo deJonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación» (Le 11, 29s).

No necesitamos analizar aquí las diferencias entre estas dos versiones. Una cosa está clara: la señal de Dios para los hombres es el Hijo del hombre, Jesús mismo. y lo es de manera profunda en su misterio pascual, en el misterio de muerte y resurrección. Él mismo es el «signo deJonás». Él, el crucificado y resucitado, es el verdadero Lázaro: creer en él y seguirlo, es el gran signo de Dios, es la invitación de la parábola, que es más que una parábola. Ella habla de la realidad, de la realidad decisiva de la historia por excelencia.

Benedicto XVI

Benedicto XVI - Jesús de Nazaret

9.- Una persona extraordinaria cuenta su vida con humildad.

25 feb

Ben Carson es un talentoso neurocirujano pediátrico que, tras salvar la vida de unos gemelos siameses, cuenta su historia desde la humildad y la honestidad, dándo el crédito de sus logros a su entorno, formado por su madre, su hermano y Dios. Dios está presente cuando Ben es el último de la clase, cuando empieza a mejorar, cuando tiene problemas con su mal carácter y debe aprender a dominarse, cuando relaiza operaciones, en su relación con su mujer, tras la pérdida de sus hijos gemelos en un aborto natural; en definitiva, la fe marca toda su vida y la de los que le rodean.

Además de los valores religiosos y familiares que están presentes en toda la película, destacamos también el valor que la madre del protagonista le otorga a la lectura como instrumento de aprendizaje y disfrute, como forma para superar dificultades en el estudio y crecer como persona.

PARA VER UN COMENTARIO SOBRE ESTE ASPECTO DE LA PELÍCULA:

http://elblogdelabibliotecaria.blogspot.com/2010/01/una-pelicula-que-fomenta-la-lectura.html

INFORMACIÓN SOBRE EL PROTAGONISTA:

http://en.wikipedia.org/wiki/Ben_Carson
En la película basada en su autobiografía, titulada también Gifted hands.
http://www.tnt.tv/movies/giftedhands/

Más información en: http://www.achievement.org/autodoc/page/car1bio-1
EL MUNDO EN SUS MANOS

TÍTULO ORIGINAL Gifted Hands: The Ben Carson Story (TV)
AÑO2009
DURACIÓN90 min.
PAÍS[Estados Unidos]  DIRECTOR Thomas Carter  GUIÓN John Pielmeier
MÚSICA Marty Davich  FOTOGRAFÍA John B. Aronson
REPARTO Cuba Gooding Jr., Kimberly Elise
GÉNERO Drama | Medicina. Basado en hechos reales

ACTUALIZACIÓN 12 SEPT 2010: Interesante artículo sobre Ben Carson y la película:

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=10829

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.