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96.- Parábola de Verdad y Parábola

5 jul


Hace mucho tiempo andaba Verdad por las calles, en los pueblos, tratando de hablar con la gente, pero la gente no la quería; la despreciaban solamente por las ropas que llevaba. Verdad andaba vestida sencilla, sin lujos, sin pretensiones. ¡Es tan simple y pura!

Verdad intentaba acercarse a la gente, entrar en sus hogares, pero siempre era despreciada y humillada, pues nadie soportaba su presencia tan sencilla.

Un dia andaba Verdad caminando, llorando y muy triste por todo eso cuando, de repente, se encuentra a alguien que venía muy alegre, divertida, vestida con colores muy llamativos y elegantes y que toda la gente le saludaba. Era Parábola.
Cuando Parábola ve a Verdad se dirige a ella y le pregunta:
¿ Verdad, por qué lloras?

Verdad le responde:
La gente me desprecia y me humilla. Nadie me quiere ni me aceptan en sus casas.

Parábola le responde:
Te entiendo, Verdad. Lo que debes hacer es vestirte como yo, con colores y bien elegante; presentarte a la gente con otra apariencia. ¡Ya verás el cambio!
Parábola le prestó uno de sus vestidos a Verdad y desde ese día, como un milagro, de repente, Verdad fue aceptada y querida por todos. 


Moraleja:
Nadie acepta la Verdad como es. Todos la prefieren disfrazada con ropas de Parábola.

95.- Las parábolas, comentadas por el Padre Ángel (Mensajeros de la Paz)

5 may

El P. Ángel con un niño, tras el terremoto de Haití

El Padre Ángel, sacerdote asturiano conocido en todo el mundo por su Fundación Mensajeros de la Paz, y por las muchas actividades que organiza en favor de los niños más pobres (enfermos, abandonados, hambrientos…), tiene un libro en el que reflexiona sobre las parábolas de Jesús, y por eso viene a este blog por primera vez. Espero traerle más veces, si sigo con esto…

García Rodríguez, Ángel (2001), LAS PARÁBOLAS DEL PADRE ÁNGEL, Madrid, La Esfera de los Libros, 160 pp., ISBN: 8497340116

 “Dejad que los niños se acerquen a mí”, con estas divinas palabras se abre el libro del padre Ángel, una obra que recoge sus comentarios a las grandes parábolas de Jesús y a las pequeñas parábolas de la vida.

El hijo pródigo, el sembrador, el grano de mostaza, el administrador injusto, la higuera estéril, la mota y la viga… Esas perlas de sabiduría que encierran con tanta fuerza el más hermoso mensaje que el hombre haya podido recibir: el de querer y dejarse querer, amar y dejarse amar, ser feliz y hacer feliz a los demás, estar conforme con lo que se tiene sin estar resignado y hacer cada día este mundo un poco mejor para todos.

A través de esta esmerada selección de historias, el padre Ángel glosa sus recuerdos y su amplia experiencia con los preferidos de Jesús: los más necesitados. Un libro para pensar y meditar en el fondo del corazón, para rezar y vivir. Y para descubrir el secreto y motor de este gran personaje, premio Príncipe de Asturias de la Concordia, “padre” de miles de niños y ancianos sin hogar, al que muchos, dentro y fuera de España, comparan con la Madre Teresa de Calcuta o con Vicente Ferrer.

ACOGIDA DE LA CRITICA

“Con la sencillez que da la humildez, el padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, comenta las grandes parábolas de Jesús: «El hijo pródigo», «El sembrador», «El grano de mostaza y la levadura», «El buen samaritano», «La higuera estéril»…; enseñanzas que encierran perlas de sabiduría y el más universal de los mensajes: el amor”. “ABC”.

Fuente: http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=8497340116

92.- Se venden cachorros (Bienaventuranzas)

26 ene

La historia que leeremos a continuación procede del blog del P. Hermann Rodríguez Osorio, S.J. La hemos adaptado mínimamente. Recomendamos la lectura de su post íntegro, en el que relaciona la breve historia con las Bienaventuranzas.

El dueño de una tienda estaba clavando un letrero sobre la puerta que decía: “Cachorros en venta”. Letreros como ese atraen a los niños, y muy pronto niñito apareció bajo el letrero.

– ¿Cuánto cuestan los cachorros? – preguntó.

– Entre quince y veinte mil pesos – replicó el dueño.

El niño buscó en sus bolsillos y sacó unas monedas.

- Tengo ocho mil pesos – dijo – ¿Puedo verlos, por favor?

El dueño sonrió y dio un silbido, y de la perrera salió Laika, corriendo por el pasillo de la tienda seguida de cinco diminutas bolas plateadas de pelaje. Uno de los cachorros se retrasaba considerablemente detrás de los demás.

– ¿Qué pasa con ese perrito? – dijo el niño señalando al cachorro que cojeaba rezagado.

El dueño de la tienda le explicó que el veterinario lo había examinado, y había descubierto que no tenía la cavidad del hueso de la cadera. Siempre sería cojo. El niño se emocionó, y dijo:

- Ese es el cachorro que quiero comprar.

- No tienes que comprar ese perrito – le dijo el dueño de la tienda –. Si realmente lo quieres te lo daré.

El niño se molestó un poco. Miró directamente a los ojos de dueño de la tienda, y señalándolo con el dedo dijo:

– No quiero que me lo regale. Ese perrito vale tanto como los demás, y pagaré todo su valor. Le daré ocho mil pesos ahora, y mil pesos mensuales hasta que lo haya pagado completamente.

- No creo que quieras comprar ese perrito – replicó el dueño –. Nunca va a poder correr ni jugar ni saltar contigo como los demás cachorros.

En ese momento, el pequeño se agachó y arremangó su pantalón para mostrar una pierna malamente lisiada, retorcida y sujeta por una gran abrazadera de metal.

- ¡Bien – replicó suavemente el niño mirando al dueño de la tienda – yo tampoco corro muy bien, y el cachorrito necesitará a alguien que lo entienda!

90.- La importancia de comunicar bien…

6 ene

Había un ciego sentado en el camino, con una lata vacía a sus pies y un pedazo de cartón que decía: “Por favor ayúdeme, soy ciego”. Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y vio unas pocas monedas dentro de la lata. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies del ciego y siguió su camino. Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, y vio que su lata estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él quien reescribió su cartel y sobre todo, qué había puesto. El publicista le contestó: “Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras”. Sonrió y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: “Hoy es primavera y no puedo verla”.

 

88.- Feliz Navidad digital (Desde Luarca)

22 dic

85.- Parábola del sembrador. Recursos para la catequesis infantil.

16 dic

Descarga la presentación en Power Point sobre la parábola del sembrador: par_semb

 

 

Muchos recursos sobre esta parábola (en inglés): http://www.silk.net/RelEd/parable-sower.htm

82.- La historia del helecho y el bambú (Perseverancia)

11 dic

Se cuenta que una persona cansada de luchar decidió darse por vencida. Renunció a su trabajo, a sus relaciones, incluso a su espiritualidad. Quería renunciar a su vida. Se fue al bosque para tener una última charla con Dios.

Llegando le preguntó a Dios: “¿Podrías darme una buena razón, para no darme por vencido?”

La respuesta le sorprendió: “Mira a tu alrededor: ¿Ves el helecho y el bambú?” Respondió que sí.

“Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz, les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla del bambú. Sin embargo no renuncié al bambú. En el segundo año, el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú. En el tercer y cuarto año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié. En el quinto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. No renuncié. Luego en el sexto nada, hasta el séptimo año, un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho, era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo seis meses después, el bambú creció, más de 100 pies de altura.

¿Tardó seis meses en crecer? No. La verdad es que se tomó siete años y seis meses en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

Dios le dijo: “No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar. ¿Sabías que todo este tiempo, que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Si no renuncié al bambú, nunca renunciaré a ti. No te compares con otros: El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo ambos eran necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso. Tu tiempo vendrá, ¡crecerás muy alto!” Entonces preguntó al final: “¿Y qué tan alto debo crecer?” En respuesta Dios le hizo otra pregunta: “¿Qué tan alto crecerá el bambú?”. Contestó: “Supongo que tan alto como pueda”.

Dios nunca renunciará a nosotros. Quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y le grita: “¡Crece!”. El bambú japonés crece más de 30 metros y algunos llegan a crecer un metro diario.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente, justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Aunque resulte arduo o frustrante, quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito, cuando éste al fin se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.

Y el mayor triunfo es, después de haber luchado pacientemente por amarle más en esta vida, gozar plenamente a Dios y con Dios al final por una eternidad.



81.- Imágenes

8 dic

79.- Jesús sigue buscando casa (¡la tuya!) 2000 años después

4 dic

78.- Adviento, tiempo de espera y de esperanza (Parábola de José Luis Martín Descalzo, contada por José María Maruri, SJ)

26 nov

(Dedicado a Koko, seminarista y ya casi presbítero, comentarista de La Puerta de Damasco)

UNA PARÁBOLA, por José María Maruri, SJ [Homilía del I Domingo de Adviento, Ciclo A, Año Impar]

1- Hoy es primer domingo de adviento… Ya la misma palabrita relegada hoy sólo al ambiente litúrgico y clerical, nos dice bien poco. Si por lo menos se llamase Primer Domingo de la Espera, del Encuentro, de la Llegada. Pero no. Se llama Adviento.

Por eso ese gran escritor y periodista que fue el Padre José Luis Martín Descalzo se inventó una parábola, al estilo de las que inventaba el Señor, para desentrañar el sentido de lo que celebramos. Os la cuento con algunos retoques o chafarrinones míos

Dicen que en un pueblecito de la sierra madrileña, que buen pudo ser o Las Rozas o Las Matas de hace ochenta años, O sea con una pequeña ermita, cuatro casas y aun apeadero de ferrocarril donde jamás paró un tren, pues dicen que se corrió la voz de que Dios, nada menos, iba pasar por el pueblo camino de la capital del Reino.

Los cuatro vecinos, el alcalde, el viejo cura, los pastores trashumantes que guardaban sus rebaños, los vendedores ambulantes de queso y miel de la Alcarria, todos se pusieron a limpiar el pueblo, a arrancar los cardos borriqueros, a colgar un cartel diciendo “Vienvenido”, con dos UVES para mayor redundancia, y hasta se pusieron bombillas nuevas en el apeadero, todas rotas por los tirachinas de los mozalbetes acostumbrados a correr delante de Rocambole, el bigotudo guarda del paso a nivel.

Y el viejo sacristán, a su tiempo albañil, hombre bueno donde los hay, fue enviado de vigía a un castillete del camino, que no hay otro que el que se ve a la izquierda del camino real antes de llegar a Torrelodones… Y el bueno del sacristán, mientras entornaba sus ojos cansados para ver en la lejanía, pensaba, como las lecturas de hoy nos han dicho, que qué momento estaba viviendo el pueblo, que nadie podía dormirse y menos él, que no sabía como vendría el Señor, pero él había odio al cura decir que vendría en son de paz, no como esas pandillas de otras aldeas que venían con piedras y palos, que vendría como juez misericordioso como el mismo vigía anhelaba y necesitaba por lo que él llamaba su turbulenta juventud.

Pasaron los días, pasaron las semanas, pasaron los meses. Los pastores regresaron a Extremadura, los mieleros a la lacaría, el alcalde se peleó con el cura causante del bulo, el apeadero perdió sus bombillas, sólo el viejo vigía seguía esperando.

Hasta que un día mesándose la hirsuta barba de meses suspiró.

–Señor, ¿dónde estás?

Y oyó una voz cariñosa:

–Aquí contigo

–Pero, ¿desde cuando, Señor?

–Desde que empezaste a desear que llegara…

2.- Buscamos a Dios fuera cuando lo llevamos adentro. Adviento no son colgantes de bombillas de balcón a balcón, como las del apeadero. Adviento es interioridad. Es esperar con anhelo. Es salir al encuentro de alguien muy querido, de ese único alguien que desde el momento que le deseamos ya está con nosotros. Aun antes de desearle ya está a la puerta y llama…”y si alguien me oye y abre entraré y comeré con el él. Eso es Adviento.

76.- Parábola para empezar el Adviento (por el P. Juan García Inza)

25 nov

El Padre Juan García Inza, que mantiene el blog Un alma para el mundo en ReligionenLibertad.com, acaba de publicar un post que nos puede ayudar a centrar la perspectiva ante el tiempo de Adviento, ya próximo, y también para mejorar nuestra actitud interior en muchas circunstancias de la vida.

Léalo directamente en lafuente citada:

http://religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=12374

73.- La pedagogía de las parábolas. (Taller en Colombia)

12 nov

PEDAGOGIA DE LAS PARABOLAS – Taller   –  Fernando Torres Millán

Dimensión Educativa (Colombia)

“Las parábolas de Jesús

son el eterno modelo de enseñanza:

usar la imagen, ser sencilla

y dar bajo apariencia simple,

el pensamiento más hondo”

Gabriela Mistral

 

Los evangelios sinópticos resaltan la particular manera de enseñar de Jesús a la multitud y de discutir con sus contradictores a través de parábolas (machal en hebreo). Así encontramos en Marcos una bella descripción de una “clase típica” de Jesús: “Otra vez se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en la tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas” (Mc 4,1-2). Tenemos aquí una multitud tras un maestro itinerante que enseña en parábolas; lo que nos puede sugerir una especial cercanía entre la multitud, el Maestro y las parábolas. ¿Qué es lo que constituye esta “especial cercanía”? ¿porqué y para qué Jesús opta por este “eterno modelo de enseñanza” como lo llama Gabriela Mistral? A través de este taller nos proponemos acercarnos a la pedagogía de las parábolas en Jesús sin entrar a reflexionar sobre los contenidos teológicos de las mismas. Es la “novedad” que queremos resaltar y desarrollar aquí, pues mucho han profundizado los estudios bíblicos sobre la teología de las parábolas, pero muy poco se ha trabajado sobre su pedagogía. Este desafío, sin duda, corresponde asumirlo con mayor responsabilidad quienes nos dedicamos a la educación cristiana, la catequesis, la lectura popular de la Biblia, etc.

  1. Dinámica de introducción y motivación

Ambientación: sobre el piso colocar cintas de papel (con una longitud suficiente para colocarlas alrededor de la cabeza y con una anchura suficiente como para cubrir toda la frente) regadas en diferentes lugares. Se invita a las personas a seguir a la sala o el patio y que se sienten alrededor de las cintas (éstas ya han sido previamente colocadas en el piso).

Procedimiento: al comenzar el taller se le pide a cada persona que recuerde una parábola que haya dejado huella en su vida, que esté en el corazón. Una vez hecho esto se le pide que escoja una palabra clave a partir de esa parábola. Cada persona toma una cinta de papel y escribe la palabra clave en ella y se la coloca alrededor de la cabeza de tal manera que la palabra sea visible y legible (antes de iniciar el taller se debe prever cómo sujetar la cinta alrededor de la cabeza). Se invita a los participantes a cantar un canto de bienvenida y saludo. Mientras que cantan, los participantes andan y buscan palabras similares o familiares. Al final del canto se forman grupos a partir de estas palabras. Ejemplo: quienes tengan las palabras semilla, árbol, frutos, mostaza forman un grupo y así sucesivamente.

En cada uno de los grupos los participantes se presentan y conversan sobre las parábolas que los identifica:

  • ¿Cuándo la conocí?
  • ¿Qué recuerdos me trae?
  • ¿Por qué ha dejado huella en mi vida?

Después de compartir el grupo escoge un símbolo relacionado con la palabra escogida. Dibujan el símbolo sobre papel de color y lo recorta. Se dibujan y recortan tantos símbolos como personas integrantes del grupo. Cada participante escribe su nombre sobre el símbolo y lo coloca en su pecho como una tarjeta de identificación. En la plenaria cada grupo presenta a sus integrantes de una manera creativa, teniendo como motivación el símbolo escogido y comparte porqué la parábola escogida ha dejado huella en la vida de los participantes (no olvidar que es una síntesis del trabajo de grupo, no su repetición).

Aviso: el papel de colores de donde se ha recortado los símbolos se conservan para la dinámica de evaluación al finalizar el taller.

  1. Reflexión

Esta dinámica de introducción, motivación y presentación da pie para suscitar y profundizar los siguientes elementos constitutivos en la pedagogía de las parábolas:

  1.  
    1. Lo común a partir de lo diverso

Cada parábola representa una situación humana particular que requiere ser atendida pedagógicamente. Esa particularidad es visibilizada, valorada e incluida en el relato evangélico a modo de “espejo” o “modelo” para ayudar a otras realidades similares. El evangelio como relato de la comunidad es construido a partir de esta diversidad de particularidades. La comunidad cristiana valora, incluye y visibiliza la diversidad y la pluralidad humana. Es lo que expresa la enorme diversidad de las parábolas.

  1.  
    1. Las parábolas en la memoria infantil/afectiva

Las parábolas están ligadas a la memoria de la infancia en los procesos de educación cristiana de muchos y muchas creyentes. Tiene que ver con imaginación, fantasía y narrativa. El hecho de ser un relato ficticio permite una cercanía a la experiencia de oralidad infantil. Además el relato parabólico está ligado a hechos o momentos profundamente afectivos de la vida de las personas. Estos hechos de la vida fueron asumidos a partir de la “solución feliz” ofrecida por los “hechos ficticios”. Las personas encuentran en la parábola una pista, una luz, una guía, una fuerza que les ayuda a afrontar sus dificultades y adversidades. La relación ficción-realidad en la pedagogía de las parábolas suscita aprendizajes para la vida.

  1.  
    1. Sentimiento, ideología y simbolismo

Las manos, las ovejas, los corazones, el árbol, la mano abierta como un corazón (símbolos escogidos en los grupos) expresan simbólicamente un sentir y una opción de fe que tiene que ver con solidaridad, acogida, afecto, reconciliación, esperanza, servicio, etc. Las parábolas tienen la cualidad de expresar simbólicamente la experiencia de fe y los “esquemas” mentales y sentimentales que ella va suscitando en la estructura profunda del ser humano. El simbolismo expresado en los grupos, manifiesta la opción y la experiencia de fe que los liga a Jesús y su comunidad discipular y la posibilidad de vivir hoy la propuesta del Reino. La parábola ayuda a construir esquemas mentales simbólicos en sintonía con el “esquema mental simbólico de Jesús, que es donde está la clave para saber cómo él veía al mundo, cómo reaccionaba y cómo actuaba”.

  1.  
    1. La cotidiano en las parábolas

La vida cotidiana está llena de parábolas y éstas a su vez hablan de lo cotidiano en tiempo de Jesús. Lo cotidiano es el lugar de la parábola. Allí es donde ella desafía, cuestiona, ilumina, enseña. La pedagogía de Jesús busca afectar lo cotidiano, transformarlo. Que el día a día esté en la orientación del Reino, que éste acontezca en lo cotidiano, que la vida “común y corriente” se aproxime a lo que Dios quiere y desea para la humanidad. Lo cotidiano es el mejor lugar de lectura de la parábola. Si nos hacemos la pregunta ¿a qué se parece el Reino de Dios hoy? los términos de comparación los hallaríamos en lo que constituye hoy nuestro cotidiano.

  1.  
    1. La sabiduría en parábolas

La sabiduría tiene que ver con el aprender a vivir y con el saber vivir. Obvio que estos niveles de aprendizaje son alcanzados mediante la acumulación cualificada de experiencia de vida. En este sentido no podríamos pedirles a los niños y a las niñas que elaboren parábolas, lo que no impide, por supuesto, que las trabajemos en la educación cristiana infantil Quienes más han vivido y más han aprendido de la vida serían quienes más pueden enseñar en parábolas. En Israel la edad mayor comienza a los treinta años. Es la edad de la sabiduría, de la autoridad, de la enseñanza. Es edad propicia para comenzar a enseñar en parábolas. Mucho más en el caso de un maestro itinerante y popular como Jesús, quien optó por enseñar “muchas cosas por medio de parábolas” Mc 4,2.

2.6 Narrativas y utopías

Las parábolas pertenecen al campo de la narrativa y de la oralidad. No es lo mismo leer una parábola que escucharla. Son relatos teológicos elaborados a partir de la experiencia de la vida para ser contados y escuchados colectivamente. Así se educaba Israel escuchando, preguntando, conversando y discutiendo con los maestros. Escuchar historias y parábolas ejemplares, en donde la vida es relatada y re-creada con fines educativos constituía la “escuela pública” por excelencia en Israel. La plaza, los caminos, la posada, el taller, los pozos, la casa, la mesa, la cama; allí donde se conversa, se escucha, se discute, se ríe, se descansa y se sueña transcurre el saber parabólico. Tanto la vida como la fe, en tanto experiencia que se comunica comunitariamente se hacen relato educativo. Las parábolas pertenecen al mundo de la vida y de la fe que se relata. Esta dinámica narrativa favorece abrir la vida y la fe al horizonte utópico. Es por ello que el relato parabólico es por excelencia un relato de vida, de justicia y de esperanza. Es teología narrativa.

  1. Trabajo en grupos

Trabajamos cinco parábolas (Mc 4,1-9; Lc 10,25-37; Mt 25,1-13; Jn 10,1-6; Lc 15,11-32), una en cada grupo, teniendo en cuenta las siguientes preguntas:

  • ¿Qué dice?

Nos interesa identificar el tema o contenido de la parábola y su desarrollo. No nos interesa discutirlo o profundizarlo en cuanto tema o perspectiva teológica. Hacer una comparación y una “clasificación” de temas podría darnos provechosas sugerencias para un trabajo posterior de profundización.

  • ¿Cómo lo dice?
  • Identificar y describir los recursos y las mediaciones (literarias, simbólicas, comunicativas, etc.) que usa Jesús para desarrollar el contenido de la parábola. Es recomendable tener algunas informaciones sobre el uso de estas mediaciones en la tradición oral de Israel y en general de los pueblos del Cercano Oriente.
  • ¿Cuándo lo dice?

Los momentos y las circunstancias contextuales propicias para el desarrollo de la parábola y su relación con los momentos antecedentes y consecuentes. Ubicar la parábola en el contexto narrativo del relato.

  • ¿A quiénes lo dice?
  • Oyentes de la parábola y actitudes y reacciones. Comparar la actitud de la multitud, de los discípulos y de los contradictores.
  •  
  • ¿Para qué lo dice?

Descubrir la función política, ideológica, religiosa y ética de la parábola.

  1. Algunas perspectivas

Solo quiero colocar algunos puntos o ideas para seguir profundizando en la pedagogía de las parábolas. Las siguientes apenas nos introducen en un campo amplio y profundo a trabajar:

  1.  
    1. La pedagogía de Jesús

Las parábolas hacen parte de un planteamiento pedagógico mayor en la propuesta educativa de Jesús. No podemos desligar las parábolas de esta experiencia ni mucho menos reducir la pedagogía de Jesús a las parábolas. Estas, junto con las preguntas, las señales y prodigios, los gestos, la itinerancia profética, los discursos y conversaciones, los silencios y las oraciones, las discusiones y las imprecaciones manifiestan coherentemente una opción educativa en donde se desarrolla el diálogo de saberes, el discernimiento crítico, la relación pedagógica igualitaria, la construcción colectiva del conocimiento y del relato, la reconstrucción y recuperación de la memoria/identidad, la escucha discipular, la lectura comunitaria de los textos sagrados, la formación de la conciencia emancipatoria, la hermenéutica simbólica…todo ello con el fin de anunciar el evangelio (kerusson to evangelion) del Reino de Dios. Podríamos decir que la pedagogía de Jesús es la pedagogía del Reino, es la pedagogía de Dios. En este horizonte de relación entre revelación y pedagogía articulamos la especificidad de la pedagogía de las parábolas.

  1.  
    1. Parábolas, pedagogía y política

Entre las acusaciones que hacen las autoridades judías en el proceso contra Jesús ante Pilato hay una que tiene que ver con la dimensión política de su acción educativa. Dice que “alborota al pueblo enseñando” (Lc 23,5). ¿Qué enseñanza es ésta que alborota al pueblo y amenaza a las autoridades? Si las parábolas es una de las principales mediaciones de la enseñanza de Jesús, igualmente podemos percibir en ellas una explícita intencionalidad política e ideológica. Juan Luis Segundo enfatiza en ello al hallar que las parábolas reafirman y profundizan las bienaventuranzas: “El Reino viene a pesar de todo, y viene para los pobres y marginados, aunque sean pecadores, porque en sacarlos de su situación inhumana está la alegría de Dios”; critican y confrontan los mecanismos ideológicos de la dominación pues “muestran cuáles son los verdaderos pecadores de Israel y cómo su pecado, el de deshumanizar a los demás, proviene de (o se cubre con) una lectura defectuosa y, desde el comienzo (hermenéutico), inhumana de la ley de Dios”; con lo que desmantela “la ideología religiosa que encubre y justifica la opresión de los pobres de Israel: su identificación con “los pecadores”. Es así como las parábolas “aparecen como un complejo y compacto mecanismo anti-ideológico puesto al servicio de los pobres y pecadores, los beneficiarios del Reino”. Obvio que percibimos en ellas una honda vena profética coherente con la propuesta y el proyecto de Jesús.

  1.  
    1. El “juego” discursivo de los espejos

Según el Grupo de Entrevernes en las parábolas y relatos de milagros “el problema de la significación se plantea con toda su agudeza”, pues tanto lo uno como lo otro exigen una interpretación, lo que los hace particularmente propicios para explorarlos desde la semiótica.

Mediante “el juego de una enunciación distanciadora que las convierte en historia contadas por un narrador, las parábolas se presentan como relatos ficticios” en contraste con los demás relatos evangélicos que se presentan como históricos. Así tenemos una correlación entre un relato enunciante (primario) y un relato enunciado (secundario) que como “ficciones representan en una escena apenas desplazadas las vicisitudes de la vida corriente”, en donde los oyentes del relato primario, como en un espejo, “ven interpretadas por otros actores, las acciones que ellos podrían realizar por sí mismos”, con lo que adquieren un significativo aprendizaje en el orden del saber-hacer que “no anula la distancia entre la ficción y la realidad, sino que la mantiene en el orden del juego. Y en el juego parabólico es donde los oyentes encuentran, semánticamente, la solución del problema”. La parábola “constituye un discurso tipo al cual podrá referirse la interpretación propiamente dicha de los acontecimientos referidos en el relato primario”, con lo cual entraríamos en el campo de su aplicación histórica. El problema en cuanto al uso práctico del saber-hacer que la parábola proporciona estaría planteado no tanto en encontrarle “una significación nueva, sino de referirla correctamente a una situación nueva”. Tenemos aquí un específico aporte educativo: “mirar” y aprender en el espejo de la parábola para afrontar con mejores conocimientos y posibilidades las “vicisitudes de la vida corriente”.

  1.  
    1. La utopía “escondida” en las parábolas

Comparar “este mundo” con otro “totalmente diferente”, aunque imaginario, puede suscitar iniciativas creadoras de nuevas posibilidades de estar en el mundo. La ficción parabólica “anticipa con vistas a un mundo futuro e implica una crítica del mundo presente” sacando a sus oyentes “de sus preocupaciones ordinarias, de sus afanes cotidianos, de sus comportamientos fijos, para entrar en un mundo nuevo, en el que todo es posible y en el que hacen la experiencia de una nueva manera de ser y de obrar”, a la vez que los “entrena”, mediante el juego de simulación, para la acción coherente con la opción preferencial del evangelio. Los oyentes, una vez que han abierto su mundo, son invitados a traducir en la práctica, a partir de lo que ellos mismos hacen, el modelo propuesto. Al fin y al cabo esta es la “respuesta” que exige la parábola: el cambio de práctica, la conversión El arte de Jesús, en cuanto maestro narrador de parábolas, está en la introducción de lo “inédito” en el plano de lo viable, lo onírico en el horizonte de lo histórico, el “sentido” en medio del conflicto y la fuerza, el deseo que confronta la carencia y la exclusión; quizá buscando “mover” este mundo desde otro “totalmente diferente”.

  1. Dinámica de lo vacío y lo lleno

Ambientación: sobre el piso se coloca el papel de colores de donde se recortó los diseños para los símbolos de cada grupo. Sobre una cartulina blanca se coloca los diseños. El grupo se pone de pie alrededor y observa el contraste entre lo vacío y lo lleno.

Procedimiento: ¿qué aprendimos en este taller sobre las parábolas?, esto que aprendimos ¿cómo lo vamos a llevar en nuestras vidas como educadoras y educadores? El grupo reflexiona sobre lo aprendido que “llena” pero que no “completa”, sobre la necesidad de la “incompletud” para ser educables. Sobre lo “lleno” el grupo hace una oración de gratitud. Sobre lo vacío el grupo expresa compromisos para continuar trabajando la pedagogía de las parábolas en cada una de las experiencias educativas. Mientras se comparte se canta. Al concluir hay abrazos y despedidas. Como recordatorio a cada persona se le puede entregar una tarjeta con la frase de Gabriela Mistral que hemos colocado al comienzo de este texto.

Bibliografía

Carlo María Martini. ¿Por qué Jesús hablaba en Parábolas? Verbo Divino, Navarra, España, 1997 p. 1999

Departamento de Catequese da IECLB. Parábolas do Reino. Semana de Criatividade. Caderno N°. 1. São Leopoldo, Departamento de Catequese da IECLB, 1997 p. 80

Grupo de Entrevernes. Signos y parábolas. Semiótica y texto evangélico. Madrid, Cristiandad, 1979 p. 254

Juan Luis Segundo. La historia perdida y recuperada de Jesús de Nazaret. De los Sinópticos a Pablo. Santander, Sal Terrae, 1991 p. 676

Ana Flora Anderson y Fr. Gilberto Gorgulho O.P. Parábolas: a palavra que liberta. São Paulo, 1989 p. 108

Gonzalo de la Torre. “Las parábolas como expresión simbólica de liberación” Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana RIBLA 9 (1991): 113-133

 Fuente: http://www.slideshare.net/marthaluciar/pedagogia-de-las-parabolas/download

67.- Parábolas de conversión y perdón. (Comentarios bíblicos).

4 nov

- El fariseo y el publicano (reconocer nuestro pecado) Lc.19, 10-14

- Los dos hijos (conversión) Mt.21, 28-31

- La higuera estéril (un Dios paciente y apremiante) Lc.13,6-9

- Los dos deudores (amor con amor se paga) Lc.7, 36-50

- El siervo sin corazón (perdón con perdón se paga) Mt.18, 23-35

- La oveja descarriada (Iniciativa amorosa del Padre) Lc.15, 4-7

- El hijo pródigo (Regresar al Padre misericordioso) Lc.15, 11-32

EL FARISEO Y EL PUBLICANO
Reconocer nuestro pecado.

Lucas 19, 10-14


En esta parábola del fariseo y el publicano la parte ostentosa y “mala” la hace un hombre que según la Ley era “bueno”, justo y cumplidor de la Ley.

La parte buena, regia, admirable, la hace un hombre que traficaba con su oficio, un recaudador de impuestos que se beneficiaba con las trampas y el chantaje.

Jesús presenta los hechos de tal manera que nos molesta el hombre justo puesto odiosamente de pie ante el altar y nos resulta en cambio agradable el hombre pecador que se golpea el pecho en el fondo del templo reconociendo su pecado.

En la parábola del hijo prodigo, ocurre algo semejante. El hijo menor, que abandona a su padre y malgasta sus bienes en una vida libertina, es el héroe de esta parábola. En cambio el hijo mayor que aparentemente es bueno, que es fiel a su padre, termina haciendo un papel mezquino.

En la parábola de la oveja descarriada es precisamente ésta el objeto de toda la fiesta. Las noventa y nueve no le dan al pastor tanta alegría.

En la parábola de los obreros de la viña, reciben una dura amonestación los que han trabajado todo el día. Los otros, los últimos, fueron pagados primero y con el mismo salario de los demás.

En la parábola del buen samaritano, el levita y el sacerdote, que llevan una investidura sagrada, se comportan sin corazón ante el herido. En cambio el papel de la perfecta caridad lo hace un pagano.
DESPERTAR EN NOSOTROS LA CONCIENCIA DEL PUBLICANO.
Nos presentamos como los más justos, los virtuosos y más honorables que los demás. Aceptar que somos pecadores y que estamos en un camino de conversión
Aceptar en lo íntimo de nuestro ser que somos pecadores.
Sin embargo, ser un “buen publicano” implica un paso de conversión: reconocer el pecado y actuar para vencerlo.


LOS DOS HIJOS
Conversión.

Mateo 21, 28-31


Sentido histórico de la parábola

Tiene un sentido histórico muy preciso: la clave la da la advertencia que dirige Cristo a los sacerdotes y ancianos del pueblo: Les aseguro que los publicanos y las mujeres de mala vida llegarán antes que ustedes al reino de los cielos.

Los dos hijos representan dos tipos de personas: los fariseos, escribas y príncipes de los sacerdotes por un lado; y los pecadores y publicanos por otro.

Estos, después de resistir a Dios, se convierten y se someten a El. Los otros, diciéndose justos, no cumplen la voluntad divina. Esta es la razón de por qué los “pecadores” precederán a los “justos” en el reino de los cielos.

Junto al sentido propiamente histórico, la parábola desborda otro sentido más universal e intemporal. Y es el sentido que nace, al margen del contexto, de la actitud en sí y por sí, asumida por los dos hijos que protagonizan el relato de Jesús.

Los dos hijos tipifican, en efecto, una actitud alternada de conversión y desconversión que es variante eterna del hombre.

La mayoría de quienes se entregan a Dios no suelen hacerlo de modo definitivo y perdurable. Con frecuencia la vida es un tejido de conversiones y desconversiones.

Evidentemente nuestro egoísmo y debilidad nos obligan a asumir la conversión como una tarea de toda la vida. Una tarea, humilde y valiente a la vez, en pos de Aquel que “no fue sí y no, sino solamente sí” (2 Corintios 1,19)

Dentro de casa uno de nosotros hay un signo de contradicción: dentro de nosotros pelean Cristo y el Anticristo. Es decir, las exigencias del evangelio que entran en conflicto con nuestros instintos. Con nuestros reflejos animales, con nuestras instancias biológicas. Hay una lucha entre el amor y el desamor, entre la verdad y la mentira, entre la justicia y la ambición.

Nadie puede elegir a Cristo sin que Cristo se le convierta automáticamente en signo de contradicción. Acordémonos: “No he venido a traer paz, sino espada”. Y siempre que le damos a Cristo un lugar en nuestra vida, está El luchando con nosotros contra el Anticristo que hay en cada uno de nosotros.


LA HIGUERA ESTERIL:
Un Dios paciente y apremiante.

Lucas 13, 6-9


Esta parábola expresa a la vez la urgencia de Dios en percibir frutos de conversión, y su tolerancia con la planta humana que se los debe dar. Pero en este caso el acento se carga no tanto en la paciencia de Dios cuanto en la exigencia de Dios.

Es al parecer la menos misericordiosa de las parábolas de misericordia. Pero es muy importante para darle dimensión y profundidad al misterio del amor y la misericordia de Dios. No podríamos formarnos una noción completa de estos, si no los pusiéramos en claroscuro con la santidad y la justicia de Dios. Si no mediara la posibilidad de un castigo, la bondad de Dios y su amoroso llamado al corazón del hombre carecerían de relieve, de dramatismo y hasta de seriedad.

La misericordia de Dios es un atributo esencial de Dios, pero no es un Dios débil, zonzo o a la buena, transigente, complaciente de todas las cosas.

Como personas creemos en un Dios serio, fuerte, eficiente, que sabe corregir y amonestar, que pone medios para obtener sus resultados y exige del hombre una contribución real para conseguirlos. Esto es lo que pone de relieve esta parábola.
Relatos paralelos:

Juan advierte: “Manifiesten su conversión con obras…el hacha está puesta en la raíz de los árboles. El árbol que no produce buen fruto, será cortado y arrojado al fuego. Mateo.3, 8-10

“El árbol que no produce frutos buenos, se le corta y se le arroja al fuego” Mateo. 7, 19.

“Al ver una higuera cerca del camino se acercó a ella, pero solo encontró hojas. Entonces le dijo: Nunca volverás a dar fruto. Y la higuera se secó de inmediato”. Mateo.21,19

Es importante para un creyente auténtico, que su relación personal con Dios esté fundada en el amor, no en el temor al castigo eterno. El temor al castigo no puede ser la causa del amor a Dios o de nuestra unión con El. Dios no quiere nuestro mal, está de nuestro lado y lucha con nosotros


LOS DOS DEUDORES
Amor con amor se paga

Lucas 7, 36-50


La clave de esta parábola esta en la pregunta de Jesús: “¿Quién lo amará más?

Jesús, que es el acreedor que tiene dos deudores, la pecadora y Simón, puntualiza el modo distinto de saldar su deuda el uno y el otro, oponiendo la actitud amorosa, ardiente de la pecadora a la remisa del fariseo, y deduce que, habiendo demostrado mayor amor la mujer, es de suponer que fuera como consecuencia de habérsele perdonado una deuda asimismo mayor. Poco ama, en cambio, aquel a quien poco se le perdona,

El mensaje de la parábola puede sintetizarse así: no se mide la situación real de un hombre frente a Dios, solamente por los pecados –muchos o pocos- que haya cometido. Hay mucha gente que no peca nunca o casi nunca, al menos espectacularmente, y que permanece toda su vida en la tibieza o en la pobreza del amor de Dios. Por el contrario, los amantes apasionados de Dios, se hallan con frecuencia entre los viejos pecadores.

Dos personajes: un fariseo de la burguesía, tiene la moral del hombre que vive bien, cumple la ley etc. Representa un género de creyente sin pasión ni vibración, es de aquellos de quienes la Biblia dice que Dios los “vomita” de su boca porque no son ni fríos ni calientes. (Apocalipsis)

Una mujer pecadora, una amante apasionada, que representa en cambio a quienes, de regreso de una vida desordena son capaces de amar plenamente al descubrir el valor de lo que aman.


EL SIERVO SIN CORAZÓN
Perdón con perdón se paga

Mateo 18, 23-35

Esta parábola puede encuadrarse dentro de las enseñanzas del Padre nuestro. Puede ser el comentario a una de las últimas peticiones: “Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.

Jesús destaca en esta parábola que la razón por la cual debemos perdonar, es porque nosotros también necesitamos perdón. Somos pecadores. Esto nos debe llevar a una actitud de humildad y de amor.

La penitencia es una invitación a todos para que entremos en la dimensión del amor de Dios, de su misericordia, de su perdón a todos por igual. No hay acepción de personas.

Las enseñanzas de Jesús nos llevan a considerar que en el ser humano la caridad debe contar mucho más que la justicia.

Recordemos que en un primer tiempo era una Ley de represalia. Ver Génesis 4, 23-24. La venganza de Lemek será “setenta veces siete”.

En un segundo tiempo la Ley de justicia impuesta es una represalia igual: “ojo por ojo y diente por diente”. Es la Ley mosaica del talión. Éxodo 21,23

En un tercer tiempo Cristo impone la caridad y el perdón: No hay represalia y debe haber perdón. Mateo 5, 38-39. “Han oído que se dijo ojo por ojo y diente por diente, yo les digo…”

Escuchemos la pregunta de Pedro: Mateo 18, 21-22. ¿Cuántas veces debo perdonar…?
EL MANDAMIENTO DEL AMOR TIENE UNA NOTA ASCENDENTE:

Amar al prójimo como a nosotros mismos – Mateo.22, 35-39

Amar al prójimo como a Cristo Mateo – .25,40

Amar al prójimo como Cristo nos ama a nosotros – Juan.15,12

Amar al prójimo como Cristo ama al Padre – Juan.17,21-22


LA OVEJA DASCARRIADA
Una fiesta en el cielo y en la tierra

Lucas. 15, 4-7


La conclusión de la parábola es una fuente de esperanza para el pecador arrepentido.

Jesús nos quiere decir que la conversión de un solo hombre a Dios es algo muy grande y valioso

Podemos decir en un lenguaje figurado que esta conversión implica “una fiesta en el cielo”. Hay un regocijo espiritual por una conversión. Aunque es una frase antropomórfica, nos ilumina cómo la bondad y el amor de Dios se pueden manifestar al modo humano de alegría como fue la del padre del hijo prodigo.

Hay una fiesta en la tierra desde el punto de vista de que nosotros también nos alegramos de que una persona recobre la paz espiritual y vuelva al buen camino.

A veces dudamos de los buenos propósitos de una persona que quiera iniciar su camino de retorno al Señor. Sin embargo aunque nos cueste trabajo creerlo, deberíamos alegrarnos y sentir el regocijo de quienes recuperan un amigo, de añadir un puesto mas en la mesa para compartir el pan. Es el momento de animar al hermano, de comprometerlo más, de apoyarlo y caminar con el.

Examinemos nuestras actitudes al respecto.

A veces pensamos que esta parábola no es para nosotros, pero fue dicha para todos. Cada uno de nosotros debe dejarse encontrar por el Buen Pastor, dejarse recoger por él para que nos lleve al redil y cada uno de nosotros puede, con su conversión a Dios, provocar una fiesta en el cielo.


EL HIJO PRÓDIGO
Regresar al Padre misericordioso

Lucas. 15, 11-32


Esta parábola resume los diversos temas y mensajes de las parábolas de conversión y perdón que hemos visto anteriormente.

Es una radiografía de todo el proceso de la conversión.
PRIMER MOMENTO: PECADO

1. “Un hombre tenia dos hijos”: Paternidad divina y fraternidad humana.

El mundo de la gracia esta construido sobre un esquema de familia: consiste en la paternidad de Dios y en la fraternidad de todos los hombres redimidos por Cristo.

2. “El menor dijo a su padre: Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde”:

Ruptura con el padre y con los hermanos.

Dentro del cuadro de familia cimentado sobre la gracia, el pecado supone una ruptura con el Padre y con los hermanos.

3. “Y el padre les repartió sus bienes”. Respeto a la libertad.

La conducta transigente del padre expresa de algún modo la lógica de libertad con que gobierna Dios a los hombres; no quiere esclavos sino hijos.

4. “Se fue a un país lejano”. El pecado es alejamiento de Dios.

El pecado se completa a través de un doble movimiento: dar las espaldas a Dios y volverse a las criaturas, entregándose al disfrute desordenado de las cosas de Dios en contra de Dios mismo.

5. “Malgastó todos sus bienes”. El pecado es la ruina de todos los valores.

El pecado reporta como triste consecuencia la quiebra y la perdida de los valores espirituales y humanos. El hombre retrocede a actitudes de animalidad.
SEGUNDO MOMENTO: ANGUSTIA, DOLOR DE CORAZÓN

1. “Comenzó a sufrir privaciones”: Experiencia de carencia y angustia producida por el pecado.

El pecado provoca estados negativos de vacío y penuria que pueden causar reacciones saludables hacia la reconquista de los valores perdidos.

2. “Entonces fue y se puso al servicio de uno de los habitantes”: Evasión y búsqueda de alternativas de Dios. (Alienaciones)

El primer efecto del estado de angustia producido por el pecado puede ser embarcarse hacia nuevas lejanías y buscar sucedáneos del bien infinito que se ha perdido.

3. “Lo envió a su campo para cuidar los cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas”. Esclavitud y abyección.

El pecado termina en la esclavitud.”El que peca se hace esclavo del pecado” Juan.8,34.

4. “Pero nadie se las daba”: El pecado aísla, vacío y soledad.

Por mucho que se engañe con sus evasiones, no puede el hombre recibir de los sucedáneos de Dios lo que sólo Dios puede darle. El alejamiento de Dios conduce a la nada y al hambre total.
TERCER MOMENTO: ARREPENTIMIENTO, REGRESO Y CONVERSIÓN

5. “Entonces volvió en sí”: De la angustia a la reflexión y de la reflexión a descubir su verdadera identidad como hijo de Dios.

A través de las experiencias negativas derivadas del pecado, el Padre misericordioso revierte la situación y extrae de ella siempre un bien mayor. En este caso ha ido preparando el retorno del hijo rebelde.

http://www.aciprensa.com/fiestas/cuaresma/parabolas.htm

64.- La teoría es insuficiente

1 nov

Un erudito alquiló una barca para cruzar un río caudaloso. Al recibirlo, el barquero se expresó con frases gramaticalmente incorrectas. Después de corregirlo, el erudito preguntó:

-¿Tú no has estudiado gramática?

-No señor -contestó el barquero-, soy un iletrado.

-¿Tampoco sabes geografía ni aritmética?  – volvió a preguntar el erudito.

-No, señor, nada de eso sé -respondió avergonzado el aludido.

-Supongo que tampoco sabrás nada de historia, literatura o filosofía -interrogó de nuevo el hombre culto.

-No tengo ni idea de nada de eso, soy sólo un barquero ignorante -habló humillado el pobre hombre.

-¡Pues, amigo -sentenció el erudito-, un hombre sin cultura es como si hubiera perdido la mitad de su vida!

Instantes después, la barca, arrastrada por la corriente, fue a dar con unas rocas que provocaron una gran vía de agua. El barquero preguntó a su pasajero:

-Señor, ¿sabe usted nadar?

-No -respondió.

-Entonces me temo que va a perder toda su vida.

Fuente: Ramiro Calle y Sebastián Vázquez, Los 120 mejores cuentos de las tradiciones espirituales de oriente.

63.- Homilías sobre la parábola del fariseo y el publicano.

24 oct

 

VARIAS HOMILÍAS SOBRE LA PARÁBOLA DEL FARISEO Y DEL PUBLICANO

Mons. D. Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo: ¿Comprar a Dios?

P. Guillermo Juan Morado, blog La puerta de Damasco. Portal InfoCatólica. (24 octubre 2010). TTítulo: La oración humilde”.

Koko (comentarista del blog anterior). Sin título.

Mons. Francesc Pardo i Artigas, Obispo de Girona, “Dos formas de orar. La parábola del fariseo y el publicano”.

www.primeroseducadores.blogspot.com (Un blog con materiales catequéticos). Parábola del fariseo y el publicano.

Pbro. Hernán Quijano Guesalaga (28 de octubre de 2007, Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, Paraná Capilla Policial San Sebastián)

P. Santiago Martín, Arrepentimiento y trabajo.

Juan García Inza, ¿Fariseos o publicanos?

Homilías en www.betania.es

1.- “BENDIGO AL SEÑOR EN TODO MOMENTO…”

Por Antonio García-Moreno

2.- ¿DIOS NO ES JUSTO?

Por Pedro Juan Díaz

3.- LA DISCRIMINACIÓN POSITIVA DE DIOS

Por Gabriel González del Estal

4.- FARISEOS DE TODOS LOS TIEMPOS

Por José María Maruri, SJ

5.- DIOS ESCUCHA AL POBRE Y AL PECADOR ARREPENTIDO

Por José María Martín OSA

6.- EL ORGULLOSO CON SU “YO” Y EL HUMILDE CON DIOS

Por Javier Leoz

7. – EL DOMUND Y LA CÁLIDA TERNURA DE DIOS

Por Ángel Gómez Escorial

LA HOMILÍA MÁS JOVEN


EL PECADO Y LOS PECADOS

 

Por Pedrojosé Ynaraja

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Don Pedro Heredia Martínez, sacerdote diocesano de Jaén en www,musicaliturgica.com

Canónigo Doctor Daniel Meyden, en www.meynen-homily-service.net

Jesús >Martí Ballester, “La humildad alcanza el perdón, la soberbia lo esteriliza”.

P. Donaldo Heanley, en http://liturgy.slu.edu

Homilía sobre el fariseo y el publicano, en forma de parábola (blog de roncuaz)

Fray Miguel de Burgos Núñez, en www.dominicos.org

Reflexión de www.iglesiaendaimiel.com

Eleuterio Fernández Guzmán (reflexión): Fe o simulación.

José Mari Lorenzo Amelibia (sacerdote secularizado), en sublog de ReligionDigital.

Diálogo sobre la parábola en forma de guión de radio (en www.jesuitas.org.co)

Xabier Pikaza, Fariseo y publicano ante el espejo. Un recuerdo de infancia.

José Antonio Pagola, La postura justa.

62.- Parábola del fariseo y del publicano (Oración, Humildad, Biblia)

24 oct

 

–Unas veces somos tan “farisaicos” que nos cuesta muy poco y casi nada traspasar los límites y ajustar cuentas con el mismo Dios sin percatarnos que todo nos viene de El.

–En otras ocasiones sale a relucir la humildad que llevamos dentro y optamos por ponernos al final del templo sacando de la maleta los más viejos y negativos recuerdos sin reflexionar que Dios hace tiempo que los olvidó.

“Nadie es tan rico que no necesite nada, y nadie es tan pobre que no pueda dar nada.”

Uno y otro, el orgulloso del humilde, se distinguen por algo en esta parábola que nos presenta Jesús: el primero hablaba desde la arrogancia y el segundo, en cambio, desde el corazón.

Lo mismo, en una dirección u otra, nos podemos reflejar también nosotros:

*Si vivimos nuestra fe como un simple código de normas… somos fariseos

*Si nos sentimos sostenidos por la mano de Dios… somos publicanos

*Si sacamos las medallas al mérito… somos fariseos

*Si buscamos en el trasfondo de todo lo que hemos realizado a Dios….somos publicanos

*Si nos sentimos los mejores y los auténticos… somos fariseos

*Si intentamos vivir y pensar en Dios sin compararnos con los demás… somos publicanos

También (aquí en el templo y también en el gran templo que es mi vida), en multitud de situaciones, podemos correr el riesgo de caer en la misma actitud farisaica:

-Cuando nos consideramos los mejores vecinos o amigos, cuando pensamos que nadie desarrolla el trabajo tan bien como nosotros, cuando nos creemos en posesión de toda la verdad y descalificamos a los demás, cuando vamos personando la vida a los que no caminan al mismo ritmo que nosotros o a los que la suerte no ha sonreído como a nosotros, y cuando nos consideramos los más formados y sabios.

Por todo esto, el Evangelio de hoy es una llamada a la humildad y a la confianza en Dios.

 

59.- Papá, ¿cuánto ganas en una hora? (Familia, Educación, Padres)

21 oct

-Papi ¿cuánto ganas por hora?

Con voz tímida y ojos de admiración, un pequeño recibía así a su padre al término de su trabajo.

El padre dirigió un gesto severo al niño y repuso:

-Mira hijo, esos informes ni tu madre los conoce. No me molestes, estoy cansado.

-Pero, papá -insistía el pequeño- dime por favor cuánto ganas por hora.

La reacción fue menos severa, el padre sólo contestó:

-Ochocientos pesos por hora.

-Papi, ¿Me podrías prestar cuatrocientos pesos? -preguntó el pequeño.

El padre, muy enojado y tratando con brusquedad al hijo, le dijo:

-Así que esa es la razón de saber cuánto gano. Vete a dormir y no me molestes, ¡muchacho aprovechado!

-Había caído la noche. El padre había meditado sobre lo sucedido y se sentía culpable: ¡tal vez su hijo necesitaba algo!

-En fin, como quería descargar su conciencia dolida, se asomó al cuarto del niño. Con voz baja preguntó:

-¿Duermes, hijo?

-Dime, papá -respondió el niño.

-Aquí tienes el dinero que me pediste -respondió el padre.

-Gracias, papá -contestó el pequeño y metiendo su manita bajo su almohada, sacó unos billetes y dijo:

-Ahora ya completé, papi, ¡Tengo ochocientos pesos! ¿Me podrías vender una hora de tu tiempo?

(Fuente: http://www.agustinos-es.org/parabolas/indice/papa_cuanto_ganas.htm


58.- Dios te ama verdaderamente. (Aprendiendo de nuestros hermanos separados)

19 oct

Todos los Domingos por la tarde, después del servicio mañanero en la iglesia, el Pastor y su hijo de 11 años iban al pueblo a repartir estampas a cada persona que veían. Este Domingo en particular, cuando llegó la hora de ir al pueblo a repartir las estampas, el tiempo estaba muy frío y comenzó a lloviznar. El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre, ‘OK, papá, estoy listo’.

Su papá, el Pastor, le dijo, ‘¿Listo para qué?’

‘Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestras estampas.’

El papá respondió, ‘Hijo, esta muy frío afuera y está lloviznando.’

El niño miró sorprendido a su padre y le dijo, ‘Pero Papá, la gente necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.’

El Papá contestó , ‘Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.’

Con desesperanza, el niño dijo, ‘Papá, puedo ir yo solo? Por favor?

Su padre titubeó por un momento y luego dijo, ‘Hijo, tú puedes ir. Aquí tienes las estampas, ten cuidado.’

‘Gracias papá!’

Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo las estampas a las personas que veía. Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su última estampa, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien darle la estampa, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces él se giró hacia la primera casa que vio,  caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.

Finalmente el niño se volvió para irse, pero algo lo detuvo. El niño se volvió nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.

Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó, ‘Qué puedo hacer por ti, hijo.’

Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo: ‘Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que *DIOS REALMENTE LA AMA * y vine para darle mi última estampa, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR. El niño le dio la estampa y se fue.

Ella solo  dijo, ‘GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga.’

Bien, el siguiente domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó, ‘Alguien tiene un testimonio ó algo que quiera compartir?

Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie.

Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:

‘Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el domingo pasado no era Cristiana. Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un dia particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir. Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa.

Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello. Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta.
Entonces pensé, ‘Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá’.

Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona  comenzó a golpear la puerta con fuerza. Entonces me pregunté, QUIEN PODRÁ SER? Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme! Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.

Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto. Su sonrisa, ohhh, nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín, ‘SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama.’

‘Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra de la estampa. Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga. Ya no las necesitaría más. Como ven —- ahora soy una hija feliz del REY. Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás de la estampa, yo vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.’

Todos lloraban en la iglesia.  El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolablemente.

Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.

57.- Meditación sobre la felicidad (por San Eduardo)

12 oct

MEDITACIÓN SOBRE LA FELICIDAD DEL HOMBRE EN ESTA VIDA

I. Tres cosas pueden hacernos felices, tanto al menos cuanto lo podemos ser en este lugar de destierro. La primera es la buena conciencia: sin ella, ni los placeres, ni los honores, ni el cumplimiento de todos nuestros deseos podrían contentarnos. Si tienes el alma pura, todo lo desagradable que pueda sucederte no debe turbarte. ¡Qué consuelo poder decirse: Hago lo que depende de mí para estar bien con Dios! ¿Puedes, tú, con verdad, decirlo? ¿No te reprocha nada tu conciencia?

II. La segunda condición para ser feliz es abandonarse generosamente a la providencia de Dios, consagrarse a Él sin reserva, no querer sino lo que Él quiere y recibir de su mano con agradecimiento el bien y el mal, pues lo uno y lo otro son efectos de su bondad. Las aflicciones, el ayuno, las enfermedades, no son penosos para los que los soportan, sino solamente para los que los reciben a disgusto (Salviano).

III. La tercera condición es considerar cuál es voluntad de Dios en todo lo que nos acaece. Dios tiene sus designios y el demonio los suyos. ¿Cuál es designio de Dios en esta enfermedad que te envía? Que la soportes con resignación, mediante el pensamiento de la muerte y del paraíso. El demonio, por su lado, quiere arrojarte en la impaciencia y en la murmuración. Dios es tan bueno que no permitiría más que sucediese ningún mal en el mundo, si no fuese lo suficientemente poderoso como para sacar bien del mal (San Agustín).

 

56.- Balconeras de Navidad, o cómo mostrar la pertenencia a la Iglesia y el sentido de las fiestas.

7 oct

balconera

Dentro de dos meses y unos días comienza el Adviento y, tras cuatro vertiginosas semanas, celebraremos -una vez más- el nacimiento de Jesús para nuestra salvación.

En estos tiempos de laicismo y promoción de una mentalidad o escala de valores que no respeta la vida de los más débiles (los no nacidos), no estaría mal que mostrásemos a través de sencillos signos nuestra fe.

¿Por qué no atrevernos a poner una colgadura o balconera en nuestra casa?

Los Obispos urgen a “hacer más visibles” los símbolos de la Navidad.

Mons. José Ignacio Munilla Aguirre, “Aquí tenéis la señal” (sobre los signos de la Navidad)

55.- Amar a 45 grados. Parábola sobre la vida pastoral de los sacerdotes.

3 oct

Nos comenta Amfortas, gran amigo de “La Puerta de Damasco” (el modélico blog del Padre Guillermo Juan Morado) y del foro “Católicos por el mundo”, la existencia de esta “parábola” del espejo, clave para interpretar la misión del sacerdote como “enlace” entre Dios y los hombre.

Recoge este mismo vídeo el Padre Tomás de la Torere en su blog de InfoCatólica, “El Olivo”. Se ha realizado en la diócesis de Málaga con ocasión de laordenación sacerdotal de tres presbíteros.

53.- Carlo María Martini, ¿Por qué Jesús hablaba en parábolas?

28 sep

Martini, Carlo María, ¿Por qué Jesús hablaba en parábolas?, Editorial Verbo Divino, 1997, 204 págs. ISBN: 8481691593

El autor no pretende hacer un estudio exegético sino, más bien, ayudar a los cristianos de hoy a reflexionar sobre las parábolas del evangelio y así poder tomar una posición ante la persona de Jesús y su mensaje. Con un lenguaje sencillo y coloquial el autor nos introduce en una lectura sapiencial del evangelio, en la escucha de las preguntas ocultas del discurso de la Escritura, en el gustar la presencia de Dios.

PREMISA
INTRODUCCION
TRES FORMAS DEL KERIGMA EVNGELICO
JESÚS PREDICABA EL KERIGMA
LAS PARABOLAS DE LA SEMILLA
LA FUERZA DE LAS PARABOLAS DE LA SEMILLA
LAS PARABOLAS DEL JUICIO
POR QUE JESÚS HABLABA EN PARABOLAS
LAS PARABOLAS DE LO PERDIDO Y HALLADO
LA VIDA DE JESÚS COMO PARABOLA
LAS PARABOLAS DE LA LLAMADA
PARABOLA, EUCARISTÍA, VIDA EN EL Espíritu

51.- Parábola del rico Epulón.

23 sep

Para adentrarse en el sentido profundo de la parábola, es necesario leer con calma el comentario de Don Guillermo Juan Morado en su blog La puerta de Damasco. Hay otros muchos comentarios, pero esta homilía merece toda nuestra atención.

Y para la formación inicial de los niños, unos dibujos animados:

Y en este mismo blog pusimos en su día las palabras de S.S. el papa Benedicto XVI sobre la parábola de Lázaro y el rico Epulón.

49.- Flaco y barrigón (comer y digerir), por Leonardo Castellani

20 sep

Le tuvieron lástima al Matungo, que ya no podía con los huesos, y en pago de sus doce años de tiro lo soltaron para siempre en un alfalfar florido. El alfalfar era un edén caballuno, extenso y jugoso, y Matungo no tenía más que hacer que comer a gusto y tumbarse en la sombra a descansar después, mirando estáticamente revolotear sobre el lago verde y morado las maripositas blancas y amarillas.

Y sin embargo Matungo no engordó. Era muy viejo ya y tenía los músculos como tientos. Echó panza sí, una barriga estupenda, pero fuera de allí no aumentó ni un gramo, de suerte que daba al verlo, hundido en el pastizal húmedo hasta las rodillas, la impresión ridícula de un perfil de caballete sosteniendo una barriga como un odre.

-¡Qué raro!

-No crea. Lo mismo le pasa a mucha gente. Al que lee mucho y estudia poco, al que come en grande y no digiere, al que reza y no medita, al que medita y no obra. Flacos y barrigones.

48.- El ciervo y su reflejo (Oración, Discernimiento, Humildad, Soberbia)

2 sep

Se cuenta que un día un ciervo llegó a la orilla de una fuente con la intención de calmar su sed y que, apenas la hubo aplacado, contempló su imagen en las aguas.

El ciervo se puso extraordinariamente contento al ver su enorme cornamenta que, altiva, se reflejaba en la fuente, pero al observar sus patas, excesivamente delgadas, sintió un repentino malestar porque le parecía que no hacían justicia a su bella estampa. Aún reflexionaba en su apariencia, cuando escuchó las voces de unos cazadores y el ladrido de los perros. Echó a correr el ciervo para librarse de los que lo buscaban, pero con tan mala fortuna, que los cuernos que tanto le gustaban se le enredaron en la maleza e impidieron su huída.

Mientras los perros lo despedazaban, el ciervo, ya moribundo, dijo en medio de horribles lamentos: “¡Pobre de mí! Ahora me doy cuenta de que aquello que desprecié era lo que más útil me hubiera podido resultar y, por el contrario, lo que tanto orgullo me producía ha sido la causa de mi perdición”.

El relato no puede resultar más claro. La soberbia, la vanidad, el orgullo provocan en muchas ocasiones el abandono de lo útil y el seguimiento de aquello que puede ocasionar nuestra ruina. Cuando oramos, también hemos de tener en cuenta la necesidad de discernimiento para pedir con humildad lo que realmente nos conviene.

Fuente: Relatos de los viernes de César Vidal en libertaddigital.

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