8.- Teófano el recluso y Parábola del trigo (Paciencia)

 
 

  

Teófano el Recluso

 

 

En los siguientes consejos del asceta Teófano, que se autorrecluyó para mayor ejercitación de su propia espiritualidad conforme a cierta costumbre de la época, se contiene mucha sabiduría respecto del combate interior ascético siempre precisado de paciencia, virtud presente en todas las demás. 

– El combate interior no debe ser abandonado aunque se haya perdido esta batalla. La batalla dura sólo hoy, el combate toda la vida. Debe darse con constancia, pues de lo contrario todo nuestro esfuerzo quedará sin fruto y nuestra inclinación hacia las bajas pasiones podrá crecer en vez de decrecer. 

– Si abandonamos la lucha interior, descubriremos que mientras intentamos eliminar una pasión otra nos invade. Por ejemplo, arrojamos la gula mediante el ayuno, y he aquí que la vanagloria ocupa su lugar. Si descuidamos otorgar al combate interior la atención que le es debida, ningún esfuerzo, por penoso que sea, traerá fruto. El combate interior, unido a la lucha activa, golpea a las pasiones a la vez desde dentro y desde fuera, y así las destruye tan rápidamente como se destruye a un enemigo rodeándolo por el frente y por la retaguardia. 

– Por la paciencia somos llevados a la altura de Dios, pero eso no ocurriría si previamente Dios no se hubiera adelantado en su Infinita Paciencia para con nosotros. La paciencia de Dios es el eterno setenta veces siete: la virtud del alma llamada paciencia es un don de Dios tan grande que en ella se manifiesta incluso la paciencia del que nos la da. Si se hace caso omiso de dicha referencia, todo asceta cae: «de un anacoreta indio, que había vivido dos años enteros alimentándose solamente del rocío que cae del cielo, se cuenta que vino un buen día a la ciudad y que, habiendo degustado el producto de la vid, se hizo un bebedor consumado». 

Quien logra el hábito de la paciencia puede alcanzar una madurez mayor. Ahora bien, a dicho hábito se llega fracasando. Sin embargo, lo que la fracasada paciencia humana no alcanza puede alcanzarlo quien apacienta sus impaciencias en una paciencia infinita.

Parábola del trigo

Con la ardiente paciencia de un trigal. He aquí una hermosísima parábola de Ignacio Larrañaga, un hombre cuya forma paciente de mirar la realidad dejándose interpelar por ella ha transformado muchos corazones: «hoy siembras un extenso trigal en el campo. Vuelves a la semana siguiente y no se ve nada: parece que el trigo murió debajo de la tierra. Vuelves a las dos semanas y todo sigue igual: el trigo sigue sepultado en el silencio de la muerte. Retornarás a las cuatro semanas y observarás con emoción que el trigal, verde y tierno, emergió tímidamente sobre la tierra. Llega el invierno y caen toneladas de nieve sobre el trigal recién nacido que, aplastado por el enorme peso, sobrevive, persevera. Vienen las terribles heladas capaces de quemar toda vida. El trigal no puede crecer, ni siquiera respirar. Simplemente se agarra obstinadamente a la vida entre vientos y tempestades para sobrevivir. Asoma la primavera y el trigal comienza a escalar la vida lenta pero firmemente. Apenas se nota diferencia entre un mes y otro; parece que no crece. Cuando vuelves unos meses más tarde, con tus asombrados ojos te encontrarás con el espectáculo conmovedor de un inmenso trigal dorado, ondulado suavemente por la brisa. ¿De dónde viene esta maravilla? De las noches horribles del invierno. Por haber sobrevivido con una obstinada perseverancia en las las largas noches del invierno, hoy tenemos este espectáculo.

No hay más. Cuando llegue la hora en que parezca que, en lugar de adelantar, retrocedes, mantente en pie, sobrevive, persevera como el trigal. Cuando la helada de la aridez o la niebla del tedio te penetren hasta los huesos, persevera con una ardiente paciencia: en tus firmamentos habrá estrellas y en tus campos espinas doradas».

Anuncios

3 thoughts on “8.- Teófano el recluso y Parábola del trigo (Paciencia)

  1. Hello Deán!

    ¡Has sido mi tentación! Vade retro! fuss fuss.. No la del desierto, of course, pero sí la que me ha hecho romper momentáneamente mi silencio bloguero. Quería saludar al Deán que se toma la molestia de escribir historias/parábolas.

    Aunque, visto lo visto, entre Evagrio y ahora Teófano, no hay quien dé una correctly. O sea, que si ayuno en varias cosas queridas para mi, si me siento un pelín bien por ello, entoces nanai! No vale, ea

    A este paso, voy a hacer excursiones ecuménicas a ver si alguien me da el Nihil obstat aunque sea en un 30%.

    (jaja es broma, bueno, casi broma..)

    Ahora en serio. Gracias por el detalle del blog y por las parábolas.

  2. maravillosa parábola, definitivamente la paciencia es una gran virtud que muy pocos poseen y q a la gran mayoría nos hace falta, tendré q doblar rodilla frente al señor y pedirle q me conceda esta gran virtud y el,poder perseverar en ella, señor Jesús ayúdame amen. q te necesito

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s