22.- El cura gallego.

Buscando parábolas o historias que tengan algo de “miga” para rumiar, encontré un artículo de Fran García en el digital gallego “Xornal”, en el que se habla de un inteligente y hábil cura de Pontevedra.

[…] Se cuenta que había un cura en Pontevedra al que un catequista le preguntó por qué siempre tenía una parábola perfecta para explicar cualquier situación. El cura recurrió, una vez más, a una nueva parábola para explicarse: Hubo una vez un teniente de las tropas franquistas que reclutaba soldados por los pueblos. En una ocasión se encontró que, en pleno interior galaico, en la pared de un establo había docenas de dianas pintadas y en todas ellas un agujero de bala exactamente en el centro. Impresionado el oficial, preguntó a un vecino quién era ese tirador perfecto. El vecino respondió: “É Canducho, o fillo do ferreteiro”. No obstante, añadió después: “Canducho é tan bó, que primeiro dispara e despois debuxa os círculos alrredor do buraco”. El cura sonrió al catequista. “Yo hago lo mismo. No busco una parábola que se ajuste al tema. Sólo hablo de los temas para los que tengo parábolas”.

PS: El gallego, como lengua románica, no es difícil de comprender en la lectura. Pero como algunos lectores no son “de letras”, traducimos aquí las dos frases en esa lengua románica:

a)        Es Canducho, el hijo del ferretero.

b)        Canducho es tan bueno, que primero dispara y luego dibuja los círculos alrededor del agujero.

PD: Recomendado. Hoy, en La puerta de Damasco: El deseo y la concupiscencia.

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