Argentina, el sentido del humor, la política y el nuevo Papa

Hace algo más de veinte años asistí a un Curso de Extensión Universitaria, que organizaba mi Facultad de Filología (en su Cátedra de Literatura Hisoanoamericana, dirigida entonces por D. José Luis Roca), titulado “Literatura y política en Argentina”, e impartido por el escritor Danielo Moyano, y por el economista Carlos Hugo Mamonde.

DANIEL MOYANO

  Ambos compartieron mesa presidencial durante semanas para explicarnos la Argentina actual como resultado del “aluvión” de inmigraciones, las convulsiones políticas y sus efectos económicos y su reflejo en la literatura, y aprovechando que el Río de la Plata desemboca allá por Buenos Aires, hablaron de folklore, de religión, y hasta del tango. Daniel Moyano parecía tener una letra de tango memorizada para ejemplificar cualquier asunto. Una vez llegó a decir algo así: “Escuchando a Carlos Hugo me vienen a la mente las letras de tres tangos…” Y a continuación las recitaba y hacía un aparentemente improvisado “comentario de texto” de las mismas.

Pronto, demasiado pronto, Daniel Moyano falleció, pero dejó un recuerdo intenso en Oviedo, la ciudad en la que se desarrolló el curso, y en la que Virginia Gil Amate escribía su tesis doctoral sobre la obra del argentino.

Hoy traigo aquí su recuerdo para hablar, sobre todo, de la humildad. Porque, ante todo, los ponentes de aquel curso, Daniel y Carlos Hugo, derrocharon amabilidad, ingenio, sentido del humor y, también, humildad.

Últimamente estamos leyendo y escuchando una y otra vez, machaconamente, hablar de la humildad, de la austeridad, de la campechanía incluso, del flamante Sumo Pontífice Francisco. Que es argentino. Que si no se puso muceta, que si salió a la puerta del templo como un cura de aldea a saludar a sus feligreses romanos y visitantes, que si pidió la bendición del pueblo (cuando, en realidad, pidió que implorasen de Dios la bendición para el Papa), que si la cruz de bronce es de madera (curiosa madera el bronce), que si sus zapatos son negros y se ven usados, que no quiere que los cardenales se arrodillen ante él para besarle el anillo, que si viaja en metro y en bus, que si renunció al coche oficial tras el cónclave, que si pagó la cuenta en la residencia donde se alojaba…

Pero hay quien dice que los argentinos no son un pueblo humilde. ¡Tantos tontos tópicos se escuchan y se leen hoy en día, cuando tenemos la información y la desinformación a mano (a ratón)! Hay tópicos para todos los gustos, como los refranes. Si queremos defender la costumbre de madrugar diremos “A quien madruga, Dios le ayuda”, pero si queremos defender lo contrario, diremos “No por mucho madrugar amanece más temprano”.

Esto de los tópicos me recuerda una anécdota que me sucedió hace dos años en clase. Un alumno inmigrante, procedente de China, sonrió cuando en un texto periodístico que leíamos y comentábamos leyó al expresión “trabajar como un chino”. Le pregunté si el dicho, referido a la laboriosidad de sus compatriotas, era cierto, me respondió con su sintaxis simplificada: “Unos sí trabajan, otros no”.

Pues lo de los argentinos será lo mismo. Unos serán humildes, y otros no. la humildad de S. S. Francisco será sincera y espontánea, y el orgullo de algunos de sus compatriotas lo será también. Hoy quiero traer aquí, para suscitar la sonrisa y la reflexión sobre la humildad, algunos chistes en los que se refleja el tópico del argentino con altísima autoestima. Lo hago para agradecer las continuas visitas que lectores argentinos realizan a este blog, y para que se vea que esto de los chistes y los tópicos se nos puede aplicar a cualquiera de nosotros en algún momento de nuestra vida. Sin más, ahí van.

¿Cómo se suicida un argentino?
¡Se sube a su ego y luego salta!

¿En qué se parece Supermán a un argentino humilde?
En que ninguno de los dos existe.

¿Cuál es el juguete favorito de los argentinos?
El yo-yo.

– ¿Por qué los argentinos no se bañan con agua caliente?
– Porque se les empaña el espejo.

¿Cuál es el país que está más cerca del cielo?
Uruguay que está al lado de Argentina.

 

Un comentarista deportivo argentino dice:

– Diego Armando Maradona es el MEJOR jugador de Fútbol en el Mundo y en Argentina uno de los Mejores.

 

¿Por qué los argentinos quieren ser astronautas?
Para ver cómo es la Tierra sin ellos.

Dos argentinos llegan a Italia.
Dice uno:
– Che, ¿habrá argentinos acá en Roma?
– Y, no se… mirá en la guía telefónica.
Y el otro lee:
– Baldini, Corranti, Dominici, Ferrutti… ¡Che, Roma está llena de apellidos argentinos!

Un Argentino se encuentra con otro, que es su conocido, entonces le pregunta:
– Che, ¿tenés un encededor?
– Esperáte busco -responde el otro y empieza a buscar en los bolsillos del pantalon, en el de la camisa, los bosillos del saco y sigue tocándose mientras le contesta al otro.
– Mmm che, parece que no tengo encendedor… ¡pero qué cuerpazo tengo!

En un partido de fútbol entre Colombia y Argentina cuyo marcador es cero a cero, un narrador argentino dice:
– Colombia cero goles… ARGENTINA CERO GOOOOOLAAAAAAZZZZOOOOSSSSSSSSSSS.

 

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2 thoughts on “Argentina, el sentido del humor, la política y el nuevo Papa

  1. SENCILLAMENTE ME ENCANTÓ. GRACIAS!!! DESDE LA FALDA UN BRAZO PARA VOS VIRGINIA. COMPARTO TU ARTÍCULO. GRACIELA BALEGNO

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